Sobrevivió al cáncer, a cinco cirugías y a Eta e Iota: don Ángel, un señor de mil batallas

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CORTÉS, HONDURAS. Cinco cirugías superadas, sobreviviente del cáncer y además superó las dos inundaciones provocadas por los huracanes Eta e Iota en noviembre pasado, él es don Ángel, un hondureño de 67 años, con muchísimas batallas ganados y mil historias por contar.

Un ejemplo de lucha, así es como lo ven en la colonia Independencia, de La Lima, que es donde reside, querido y admirado por todos, a donde va, lo saludan, y si llega a caer en necesidad, nadie duda en ayudarlo.

Detrás de su rostro de cansancio, hay un espíritu joven con tremendas ganas de vivir, pues aún tiene muchísimo que dar. Dice que le gusta platicar más con muchachos, para contarles sus vivencias y que aprendan de sus experiencias.

TIEMPO Digital se puso en contacto con él, para conversar sobre su salud, cómo ha  superado cada dificultad y, además, cómo recuerda las recientes inundaciones, durante las cuales se quedó en el techo de su casa.

Cirugías y cáncer

«Soy un paciente especial«, comentó él, que desde hace mucho tiempo cotiza al Seguro Social, hospital donde se ha sometido a cinco complicadas intervenciones quirúrgicas, además de otros tratamientos.

Rodilla – accidente de trabajo

Su primer ingreso a una sala de operación fue cuando trabajaba como supervisor del tren de aseo de San Pedro Sula. Era un día lluvioso, intentó subirse a un camión recolector de basura y cayó al suelo, lesionándose gravemente una de sus piernas.

«Salíamos afuera a trabajar, y pues, montándome una vez a un camión, me deslicé, pegué con la rodilla y la dañé. Me tuvieron que operar de los ligamentos y cartílagos. Fue una cirugía bien tremenda», recordó don Ángel.

Esófago

Pasaron 13 años hasta que volvió a necesitar una intervención quirúrgica. En 2013, producto de malestares estomacales, le detectaron una hernia de hiato. La hernia hiatal se produce cuando la parte superior del estómago se hincha y sobresale a través del diafragma dentro de la cavidad torácica.

«En el Seguro Social me pasaron con una gastroenteróloga, y, mire qué cosas, que me dijeron que yo nací así, que era algo congénito lo que tenía, y fue grande el procedimiento, porque me tuvieron como 13 horas en el quirófano», contó.

En esa cirugía estuvieron presentes varios practicantes de Medicina, afirma don Ángel, porque «como era una operación seria», a varios les permitieron entrar para ver y aprender.

Don Ángel durante una de sus intervenciones en el IHSS.

Cáncer

Pero los padecimientos no le darían tregua, pues un año más tarde, en 2014, «resulta que aparecí con cáncer, cáncer de estómago«, el cual se había extendido en la mayor parte del órgano y amenazaba severamente su vida.

«Yo, después de la operación de la hernia, quedé ‘malito’, yo le echaba la culpa a la esa cirugía, pero me mandaron a hacer unos exámenes y me dijeron que tenía cáncer«, rememoró.

Una bacteria llamada helicobacter fue la que provocó el cáncer, dijeron los médicos que atendieron a don Ángel. «Entonces, pues, me sometí a otra cirugía, me quitaron casi todo mi estómago y una parte del esófago también. Yo antes era gordito, bajó como 87 libras, ahora soy bien delgado».

Después de dicho procedimiento, ingerir alimentos se convirtió en todo un desafío para don Ángel, pues «comía y ligerito me daban ganas de ir al baño», pero, poco a poco, siguiendo las recomendaciones de su médico, volvió a tener una metabolismo relativamente normal.

Hernia ombligo

Pero, «curiosamente», según expresó él, la cirugía para remover su estómago fue «algo así como dos en uno«, pues al mismo tiempo, le extirparon una hernia umbilical que se le había desarrollado.

«Si usted viera el ‘navajazo’ que me hicieron… ¡Es enorme!  En esta operación, del cáncer, yo tenía una hernia, una gran pelota, así que ahí mismo me la quitaron. Fueron dos cirugías en una«, contó.

Arteria carótida

La cirugía más reciente ocurrió en 2017, cuando, de nuevo médicos del IHSS, le detectaron la obstrucción de una arteria carótida. Las arterias carótidas son el principal suministro de sangre al cerebro. Ahora, él debe usar permanente unos aparatos pegados a su cuello.

De todas las intervenciones a las que se ha sometido, la última fue la más onerosa de todas, pues hubo algunos implementos que el Seguro Social no tenía, por lo que su familia debió recurrir a colectas para poder comprarlos.