Diputada Olivia Cáceres denuncia abusos cometidos por su exesposo

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Olivia Cáceres
A través de su perfil de Facebook, Olivia Cáceres publicó un texto el cual tituló “Una Carta para San Nicolás. En la misiva, la congresista relata los abusos cometidos por su expareja, y le pide a Santa Claus que se lo lleve lejos de ella.

TEGUCIGALPA-HONDURAS. Como uno de los miles de casos que aún se viven en Honduras, Olivia Zúniga Cáceres, diputada del Partido Libertad y Refundación (LIBRE), e hija de la lideresa indígena, Berta Cáceres, denunció este jueves públicamente a su esposo por maltrato, abuso sexual, maltrato infantil y discriminación.

Cabe señalar que la grave denuncia de Cáceres se da en un contexto donde en el Congreso Nacional la mayoría de diputados son hombres. Y donde según organizaciones feministas, hasta el momento no se ha legislado efectivamente para erradicar la violencia contra la mujer.

A través de su perfil de Facebook, Olivia Cáceres publicó un texto el cual tituló “Una Carta para San Nicolás. En la misiva, la congresista relata «el infierno» en que vivía con su expareja, y le pide a Santa Claus que se lo lleve lejos de ella.

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Textualmente, la parlamentaria opositora escribió lo siguiente:

Mucho tiempo he sentido vergüenza de mí misma por tener el marido que tenía. Oculté todo lo que me hacía a mí y a mi hijo en todos los espacios. Incluso lo quise ocultar de mí misma. Me negué a creer lo que sucedía, pensé que era imposible que el patriarcado me hiciera esa pasada a mí. El patriarcado no podía ser tan poderoso, tan perverso de entrar a mi casa a donde yo decía que jamás le daría lugar.

Me sentía culpable todos los días por lo que pasaba. Eso de las mujeres oprimidas por sus maridos era algo que yo cuestionaba desde lejos. Muy segura de que yo jamás estaría en una situación parecida a esa.

Olivia Cáceres: “Comencé aceptar el maltrato”

Pensé que las advertencias de amigos y familiares y hasta de gente desconocida eran coincidencias y era que estaban equivocados. A pesar de que el maltrato comenzó desde un inicio.

Al inicio tuve la capacidad de defenderme. Pero, con el paso del tiempo a medida convivíamos más y más comencé a aceptar el maltrato. Eso, porque simplemente no podía creer lo que sucedía y puse mil pretextos. Y excusas para no aceptar aquella realidad.

Creo que hubiera seguido tolerando el maltrato por mucho tiempo más sino me hubiera ido a vivir a Tegucigalpa el 2018, donde estaba lejos de mi familia y amigos que podrían defendernos a mi hijo y a mí. Además, yo ahora era diputada y en su lógica era gracias a él. Y tenía por eso obligatoriamente que dejarme “asesorar” y hacer todo lo que él decía.

Nos mantenía aislados a mi hijo y a mí. No toleraba que nadie de mi familia llegara a la casa que yo pagaba. Ni tampoco la familia de mi hijo y mucho menos amigos o compañeros.  Nadie que no fueran sus familiares y sus amigos.

Desde el primer día que puse un pie en el Congreso tuve problemas con él. Yo no comprendía si eran celos de mi cargo. O si de verdad eran celos con otros diputados y miembros del partido como él decía.

Yo ya estaba embarazada de él y creí que el cambiaría. Y, que su decadencia quedaría en el pasado, pero no fue así. Para mi desgracia las cosas empeoraron y yo estaba más incapacitada que nunca para defenderme.

Olivia Cáceres: “Jamás alguien que te ama te va a pisotear”

Mi familia comenzó a sospechar, mis amigas comenzaron a sospecharlo también. Pero yo más que nunca lo negaba, a pesar de que la violencia se agravó. Y pasó también a la cama. Comencé a preguntarme si una persona que te irrespeta en un espacio tan sagrado como ese puede “hacer eso”. Y a la vez quererte. Meses después acepté que No, que el amor y la violencia son incompatibles y opuestas».

Jamás alguien que te ama va a pasar todo el tiempo denigrando e insultando a los tuyos. Jamás alguien que te ama va a maltratar a tus mascotas, a tus hijos.  Jamás alguien que te ama va a alejarte del mundo para que camines, hables y respires como lo ordena él. Jamás alguien que te ama va a pisotear la memoria de tus seres amados muertos.

Pensando para poder perdonarme el haber soportado tanto recordé a finales de mi embarazo que me acompañé con él después de que asesinaron a mi… y que también estar con él era detener un proceso de duelo al que quizás no me he dado la oportunidad de vivir. Estando cerca del día del parto fui teniendo la profunda necesidad de vivir ese momento con mi madre. De sentir la paz y la seguridad que solo ella me podía dar. Eso puso las cosas en su lugar y alumbró mi camino.

En ese momento planifiqué mi huida para siempre después de haber hecho varios intentos sin éxito.