Dime qué antojo tienes y te diré cómo eres

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Hay estudios que sugieren que los antojos son una reacción de nuestras emociones, mas no un problema nutricional (como muchos piensan). Cuando no podemos lidiar con nuestras emociones mentalmente, o simplemente no podemos entender nuestros sentimientos, buscamos comida específica para saciar ese vacío.

Dulces: Si siempre tienes el antojo de una donita, panquecito, pastelito o dulcito, es porque trabajás por mucho tiempo y realmente te sentís estresada. Si no te gusta mucho tu trabajo, es muy probable que busques el alivio en alimentos dulces.

Salados: Las personas con antojos salados como papitas o cosas crujientes son más relajadas y, tal vez, un poco flojas. Esto sucede porque entre más sal tenga nuestro cuerpo, menos agua habrá y, entre menos agua tengamos, menos activas nos sentiremos.

Harinas: Si querés pasta, papas o arroz, estás en la búsqueda de cariño; ya sea un abrazo o simplemente que te agarren la mano. Las harinas nos hacen sentir satisfechas y llenas, así que son perfectas para la comodidad.

Picantes: Las personas con antojos picantes tienden a ser directas y arriesgadas. Les encanta salir de viaje, perderse en sus sueños mentales y usualmente están dispuestas a experimentar cosas nuevas y extremas.

Crujientes: ¿Se te antoja algo crujiente? Quizá estés sintiendo enojo y frustración para desahogarte con algo que hará ruido; ya sea unas papas o unas galletas. La comida crujiente no es para los tímidos, a ti te encanta llamar la atención.

Chocolate: Si se te antoja el chocolate, es porque estás muy cansada. Después de todo no hay mejor alivio para el cansancio que una barra de chocolate o un delicioso chocolate caliente. Y como es barato y fácil de conseguir, también evita la fatiga.

Cafeína: Las personas que siempre están con antojo de café, es porque les encanta ser el centro de atención. En cambio, cuando ese empujón de energía se desvanece, tienen horribles cambios de humor.

Helado: El helado tiene una conexión fuerte con la infancia, así que, si tenés el antojo de un rico helado, quizá estés nostálgica.