«Queremos reubicación»: pretenden echar de escuela a damnificados sin tener dónde ir

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Hay adultos mayores, niños, mujeres embarazadas y gente con capacidades especiales en el refugio de barrio Cabañas.

CORTÉS, HONDURAS. No tienen a dónde ir, pues sus casas siguen atestadas de lodo, sin embargo, les acaban de avisar que, en una semana y media más, deben desalojar la Escuela Presentación Centeno del barrio Cabañas de San Pedro Sula, que es donde se albergan actualmente.

TIEMPO Digital se contactó con una madre damnificada que se refugia en el centro educativo antes mencionado. Ella solicitó mantener su nombre en privado, por temor a posibles represalias, pero sí hizo fuertes denuncias.

En primer lugar, reveló que fue la semana anterior que «las muchachas encargadas (sin especificar quiénes son)» les dieron un «ultimátum«, advirtiéndoles que debían irse de la escuela el domingo 17 de enero.

«Nos dijeron ‘tienen que irse, porque aquí sólo es para emergencia, no para quedarse viviendo’ (…) así me habló esa señora», denunció la mujer vía telefónica. La necesidad de los damnificados los hizo rogar a las autoridades del albergue por un poco más de tiempo, por lo menos «hasta tener dónde alquilar», de modo que la fecha de desalojo se aplazó para el 30 de enero.

«Cada uno ‘tiene que ir a buscar su casa’, nos dijeron, pero si usted va por donde yo vivo, aún no han arreglado las calles y ni siquiera las máquina han metido», cuestionó la entrevistada.

Piden reubicación

Son alrededor de 35 personas las que aún se refugian en la escuela Presentación Centeno, incluyendo «niños, mujeres embarazadas», adultos mayores y hasta gente con capacidades especiales.

No todos los damnificados son originarios de San Pedro Sula, sino que también hay gente de El Progreso, Yoro, que llegó hasta la ciudad industrial porque allá, cerca de sus colonias, no había cupo.

Sin recursos, sin trabajo, sin un hogar, lo único que anhelan los hondureños es que no los echen a la calle, sino que los reubiquen en otro albergue. «Nos dieron dos semanas más porque nosotros peleamos por eso. (…) Lo que queremos es una reubicación, porque hay gente aquí que no tiene ni casa ya» porque el agua se las derribó.

Pero la respuesta recibida es humillación y desprecio. «Pasan avergonzando a la gente. Nos dicen ‘este es un albergue’, ‘no es para vivir’, ‘tengan pena’, que ‘si no tiene dónde ir’, que se ‘arrimen a un familiar», agregó.

Sin ayuda del Gobierno

Por otro lado, la denunciante dijo que, a lo largo de toda su estadía, no han recibido ayuda por parte del Gobierno central.

«Bendiciones han habido, sí, pero no llegan hasta nuestras manos. Vinieron brigadas médicas como tres veces, pero la mejor fue la del Seguro Social», comentó. Sin embargo, sí reconoció que les entregaron bastantes kits de bioseguridad, para protegerse del Covid-19.

Aún duermen en colchonetas, las cuales «entregaron un mes después de que llegamos, porque antes, tocaba en puro suelo». Algunos no tienen si quiera ropa y ahora los invade la incertidumbre de no saber qué van a hacer a partir del domingo 30.


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