TEGUCIGALPA. – “Josecito” (nombre ficticio) no pudo dormir bien la noche del viernes anterior, ansioso por poder lucir su nuevo par de tacos para jugar fútbol.

Y es que la ocasión lo ameritaba, puesto que su equipo había alcanzado llegar a la gran final del campeonato. El padre de Josecito, hizo un esfuerzo por complacer a su hijo de apenas ocho años de edad y le regaló ese hermoso par de tacos.

Al llegar al famoso Campo de La Vega, en Tegucigalpa, la imagen era aterradora.

El sábado Josecito se levantó muy temprano, se bañó, ansioso se puso su uniforme y de su caja extrajo los zapatos con los cuales se imaginaba anotar el gol del campeonato.

Se hacia tarde, ni la lluvia impidió a salir ansioso de su casa en compañía de su padre. Al llegar al famoso Campo de La Vega, en Tegucigalpa, la imagen era aterradora. Un fangoso terreno de juego lo esperaba. No fue como se lo imaginaba la noche anterior. Pisó, el suelo, y sus recién estrenados zapatos, se fueron al fondo del lodo.

Se muere el fútbol menor

Esa es la cruda realidad que se vive en las categorías infantiles de nuestro país. Las condiciones para la buena práctica del fútbol, son impropias, y máxime para un niño que apenas inicia este recorrido. Los adultos, que son los que mas utilizan estos espacios deportivos; dejan su espacio para que los infantiles también tengan sus juegos. Sin embargo, el maltrato a la ya deteriorada cancha se agudiza.

Y es que son múltiples las denuncias hechas a las autoridades del fútbol hondureño, a la Federación de Fútbol de Honduras (Fenafuth) al mismo Congreso de la República,

Y es que son múltiples las denuncias hechas a las autoridades del fútbol hondureño, a la Federación de Fútbol de Honduras (Fenafuth). Al mismo Congreso de la República, directamente a los diputados que han llegado a ocupar cargos importantes. Muchos o casi todos se postularon con promesas incumplidas en favorecer los deportes y la niñes hondureña.

Son los padres de familia que con múltiples esfuerzos han querido que sus hijos crezcan en ambientes sanos y recreativos. La inversión que se hace no es fácil, desde los implemento deportivos; y la movilización a los campos de entrenamiento.

Hasta el momento, las autoridades tienen en total abandonó las categorías menores, de donde se nutren los futuros futbolistas y deportistas de Honduras.

Hasta el momento, las autoridades tienen en total abandonó las categorías menores, de donde se nutren los futuros futbolistas y deportistas de Honduras.

Así como el caso de estas canchas que más parecen “potreros” por el abandono de los responsables. Así mismo se encuentran muchas otras en todo el país.

El sábado Josecito se levantó muy temprano, se bañó, ansioso se puso su uniforme y de su caja extrajo los zapatos con los cuales se imaginaba anotar el gol del campeonato.
¡Protejamos la ñiñes hondureña, demosle espacio y recreación sana! Ellos lo agradecerán.