De por qué a Estados Unidos le conviene una CICIH

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Por: Edwin Francisco Herrera Paz en representación de los 300+ con Dignidad

En el pasado, Estados Unidos ha sido un gran ayudador económico de Latinoamérica. Sin embargo y tristemente el principal objetivo de nuestro gran hermano del norte ha sido mantener la hegemonía en la región, especialmente en tiempos de la Guerra Fría. Enormes capitales eran distribuidos sin supervisión, y la mayor parte nunca fue invertida en las grandes necesidades de las naciones, como educación, infraestructura, salud, o financiamiento de la industria. Lejos de ello, el enriquecimiento de los gobernantes—muchas de ellos lugartenientes destinados a evitar la invasión del comunismo—y sus séquitos se volvió la norma, agravando el problema de desigualdad que arrastramos desde tiempos de la conquista y colonia y generando la cultura de la corrupción gubernamental.

A su vez, los préstamos destinados al desarrollo generaron enormes deudas externas. Para organismos financieros como el FMI y el BM las grandes deudas de los países no son problema. Simple y sencillamente obligan a los gobiernos a imponer sobre sus ciudadanos fuertes medidas de austeridad, pero no piden cuenta del destino del dinero prestado, lo que agrava la desigualdad y el atraso en lugar de cumplir su objetivo primordial, que es el desarrollo. Sin embargo, en el presente el panorama ha dado un giro de 180º, y lo que antes no era importante para el gigante de norte, es decir, el verdadero desarrollo económico de sus vecinos, hoy en día se ha tornado en un problema vital debido a las masivas migraciones desde el sur, lo que podría ser calificado como una estampida humana.

La migración es un fenómeno normal en las poblaciones humanas, desde la salida del Homo sapiens de África para poblar el mundo, presumiblemente hace más de 80,000 años. Los factores que impulsan a los humanos a migrar son diversos, y se pueden clasificar en repulsivos y atractivos. Dentro de los factores repulsivos tenemos las guerras, la falta de medios de subsistencia y la violencia en general, mientras que por el contrario, la abundancia de tierras de cultivo, de medios de producción, fuentes de trabajo, y la paz son factores atractivos. Mientras mayor sea la diferencia en estos aspectos entre dos localidades (manteniendo igual otros factores), mayor será la magnitud de las migraciones.

En Latinoamérica, las guerras intestinas durante la guerra fría, la violencia generada por la desigualdad económica y la pobreza han sido factores repulsivos que han determinado las migraciones hacia Estados Unidos, país que ha sido capaz de absorber la inmigración sin mayor dificultad. Sin embargo en la actualidad el problema migratorio se ha agudizado hasta convertirse uno de los principales temas de campaña electoral en aquel país, al extremo de que el precandidato republicano Donald Trump basa gran parte de su campaña en la construcción de un gigantesco muro en la frontera entre México y Estados Unidos.

Conocido es dentro de las ciencias biológicas que todo movimiento o acción de un organismo vivo se produce por medio de gradientes, es decir, diferencias entre dos lados o compartimientos divididos por una barrera, que en la mayor parte de los casos es una membrana. Los impulsos nerviosos se pueden generar gracias a la diferencia de concentraciones iónicas a ambos lados de la membrana neuronal, que determinan la formación de un potencial, es decir, energía eléctrica almacenada y lista para ser usada en un impulso. La contracción y relajación de las células musculares es posible gracias al gradiente de concentración del ion calcio, y el flujo de sangre a lo largo del sistema vascular es posible debido a un gradiente de presión entre las aurículas y los ventrículos del corazón, etc.

De la misma manera, el flujo migratorio entre Latinoamérica y Estados Unidos se debe a un gradiente de bienestar humano entre ambos. Si se construye un enorme muro que divida el norte del sur, no se estará haciendo más que aumentando el gradiente de bienestar, aumentando la energía potencial que se desahogará tarde o tempano de alguna forma, probablemente violenta y explosiva. Por el contrario, la ÚNICA forma de disminuir las diferencias es que Estados Unidos ayude genuinamente al desarrollo de nuestros países, especialmente del triángulo norte formado por Honduras, El Salvador y Guatemala, una de las mayores fuentes de migrantes internacionales en la región. Pero eso solo se conseguirá con una supervisión internacional estricta y fuertes medidas contra la corrupción, y es aquí donde entran en juego las que se han dado en llamar Comisiones Internacionales contra la Impunidad, que hoy por hoy, se vislumbran como la única salida a la vista para que nuestros países comiencen a utilizar realmente los recursos económicos a favor del desarrollo. Esa es la única manera de disminuir los gradientes de bienestar, y por ende las migraciones.
Por eso es que la CICIH le conviene a los Estados Unidos.