VÍDEO: Vida del hondureño David Otoniel pende de un hilo

AYUDA: Cualquier aportación, puede depositar al número de cuenta de doña Dina Lazo Ríos en Banco Azteca: 09240108952596 o para más detalles puede llamar al número de ella: 9959-8529 Para ayudas, también puedes llamar al número de la psicóloga Aracely Guevara: 99970311 o al correo del periodista jerson.trigueros@tiempo.hn

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SAN PEDRO SULA. El niño que en estos momentos tiene siete años de edad, tiene graves problemas de salud y seguramente, cada fibra de su ser llora o lamenta diciendo “¡no es justo!” y realmente no lo es, pues a medida que el tiempo pasa, su vida se acorta.

David Otoniel ha recaído en reiteradas ocasiones debido a su grave problema en el corazón y que lo tiene en lista de espera mientras por dentro se desvanece y si deja pasar mucho tiempo, podría morir.

El pequeño que radica en Brisas de Occidente, sector Cofradía, zona norte de Honduras, está esperando ser revisado por un médico especialista, así como sus padres esperan recibir ayuda económica por el costo de los exámenes y que con un buen tratamiento, su angelito pueda mantenerse con vida. Frente a esta situación y no contando con una importante suma de dinero, sus familiares apelan a la solidaridad y a la colaboración de todos los que quieran y puedan para conseguir el efectivo requerido.

Otoniel es un milagro de Dios

“A veces no comemos”, es la cotidiana frase que vincula a dos grandes padres, quienes a pesar de estar débiles, velan por la vida de su amado Otoniel. «Todo este tiempo ha sido de dolor y sufrimiento porque desde que nació comenzó a presentar problemas de salud y recuerdo que cuando tenía un año de edad, nos dijeron que el niño necesitaba ser operado y que sólo podía llevarse a cabo en Estados Unidos. El parto fue en el Hospital Catarino Rivas y los doctores me dijeron que el niño no tenía mucho oxígeno en el cerebro y que mejor lo lleváramos a casa porque moriría», enfatizó doña Dina Lazo, de 48 años de edad.

Sin embargo, nos pasó lo que los médicos dijeron de forma fría a doña Dina y su esposo, puesto que desde esa ocasión, aún con muchas dificultades, Otoniel sigue viviendo, pero últimamente su salud ha empeorado y de no ser intervenido con prontitud, se podría hacer realidad el peor de los escenarios…la muerte.

DATOS

Nombre completo: David Otoniel Maldonado Lazo

Necesidad: Exámenes ya que tienen años de no saber con certeza la condición de su corazón, porque por falta de recursos no se han hecho los exámenes solicitados anteriormente.

Medicamentos que usa: propanol, pero no está con los medicamentos apropiados, hasta no tener los resultado de los exámenes. El niño no ha recibido atención médica apropiada, por no tener facilidades para un especialista.

«Le pedimos a Dios que toque el corazón de alguien, el niño nació sin una vena en el corazón, nos dijeron recientemente que lo que necesitaría es una válvula que está valorada en unos 80 mil lempiras, pero no tenemos el dinero, yo casi no trabajo, sólo lo hago como dos días a la semana.

Doña Dina mientras relataba la historia de Otoniel
Doña Dina mientras relataba la historia de Otoniel

Vida de Otoniel está en un hilo

Tengo como 40 años de andar vendiendo aguacates en la calle, normalmente, los días que salgo a vender, es desde las 4:30 de la madrugada y regreso a las 11 de la mañana, porque ya no aguanto, siento que me ahogo, padezco de diabetes desde hace 15 años. Cuando he ido a buscar un poco de trabajo, me dicen que no porque soy una persona de la tercera edad y por ser viejito no me aceptan ni como guardia», dijo don Benancio, hondureño de 69 años de edad y padre del menor.

Mientras tanto, doña Dina también vende aguacates, encargándose de los quehaceres del hogar durante la mañana y mediodía, ya por la tarde, a eso de las 3:30, sale con sus aguacates y consigo lleva a Otoniel en una moto de juguete, puesto que no puede caminar mucho porque se cansa y no se lo deja a su esposo, porque ella sabe perfectamente cómo accionar en caso de que le de una crisis. Ya eso de las siete de la noche regresa a la casa y en resumen, nos dijeron que unos 450 lempiras es lo que reúnen durante los pocos días de la semana que trabajan.

AYUDA: Cualquier aportación, puede depositar al número de cuenta de doña Dina Lazo Ríos em Banco Azteca: 09240108952596 o para más detalles puede llamar al número de ella: 9959-8529

Ambos confesaron que hay ocasiones en las que no comen para que sus dos hijos se alimenten, pero cuando hay un poco de comida en casa y para todos, sólo hay para dos tiempos y lo que casi siempre hay es arroz y frijoles, aparte, el niño no come mucho debido al problema en el corazón. Cuando Otoniel recae, sus labios y manos se ponen de color morado, su inocente rostro luce pálido, sus manos muy delgadas y se desmaya. Entre lágrimas, doña Dina nos mencionó que el pasado viernes fue la última vez que Otoniel recayó y no puede olvidar lo que el angelito del hogar le dijo cuando ya se desmayaba: «¡Mami, mami, agárreme porque me caigo!».

Madre destrozada al mirar que su hijo se desvanece
Madre destrozada al mirar que su hijo se desvanece

Padres de Otoniel, dos grandes héroes

Además, dijo que Otoniel bebe una pastilla diaria desde el día que le diagnosticaron el problema, pero considera que ya no es necesaria, por ello y muchas cosas más, necesita que un cardiálogo lo pueda revisar y descartar cualquier gasto innecesario.

«Nunca pensé en abandonar a mi hijo, no hay como el amor de madre, sólo le pido a Dios que nos siga dando fuerzas para luchar con él. El año pasado (2016) fue la última vez que un doctor del Catarino Rivas lo revisó, pero costó para que lo atendieran, esa vez me dejaron dos citas, en la primera no pude ir porque el examen era caro y el médico se enojó, pero es que él pensaba que a las dos semanas desde que lo vio, le llevaría el examen, pero no tenía el dinero, la segunda cita está para este 15 de junio (jueves) y no tengo cómo pagar el examen, tengo miedo de perder la cita y que ya el doctor no me lo quiera mirar», aseveró una vez más doña Dina.

Doña Dina y su esposo tienen otro hijo de nombre Josué, de 13 años de edad, quien no estudia debido a problemas de aprendizaje, pero trabaja en ocasiones como ayudante de albañil o chapeando para ayudarle a sus padres, ganando normalmente unos 100 a 150 lempiras; quedándose él con 50 y los otros 50 se los da a ellos para que les sirva en los gastos de la casa.

«Le agradezco a la gente de buen corazón, pero pedimos que nos ayuden porque no tenemos los recursos para hacerle los exámenes a David Otoniel, tampoco para que lo revisen, peor para una válvula o para que lo operen. Pedimos que se toquen el corazón, que se abran puertas y que Dios les bendiga», cerró el esposo de doña Dina.

Los papás de David Otoniel nacieron en Comayagua, pero desde hace 15 años se trasladaron a vivir a Cofradía, sector donde tienen su propia casa, pero el techo casi colapsa, problema que se suma a la ola de preocupación en esta familia.

El padre de Otoniel también se mostró triste ante la situación
El padre de Otoniel también se mostró triste ante la situación

Josué, un hermano de oro

Por su parte, la experta en psicología, Aracely Guevara, manifestó a Diario TIEMPO lo siguiente: «He tenido la oportunidad de ayudar en este caso y junto a mi esposo nos ha conmovido, hablar de David Otoniel es muy difícil y es casi imposible que no se me entrecorte la voz, porque duele mucho, al niño lo conocí cuando tenía cinco años y medio y físicamente sigue igual, prácticamente tiene la misma estatura y el mismo peso debido a su condición. Le hemos apoyado con provisiones (comida) y lo hemos integrado en actividades que junto a mi esposo llevamos sobre un proyecto, por ejemplo, el año pasado (2015) en la celebración del Día del Niño, cuando David y otros niños fueron parte del evento, pero para nosotros fue lamentable mirar cómo los demás corrían, saltaban en sacos y reventaban piñata, mientras Otoniel sólo los observaba porque sabía que no podía hacer algo igual debido a que se cansa muy rápido.

Hemos tocado puertas, pero ha sido difícil porque no todo el mundo está dispuesto a apoyar, por eso, decidimos llevar la historia más allá, ya no está en nuestras manos, el niño está muy débil y come poco, la alimentación que debería de llevar no se le da, puesto que es cara y de acuerdo a una cotización, el ecocardiograma anda en unos 2,800 lempiras, más la consulta médica, porque queremos una segunda opinión. Queremos que un especialista lo mire, lo evalúe y diga si la operación está aquí o fuera de Honduras; no obstante, creemos firmemente que David Otoniel es un propósito de Dios, es un guerrero, un luchador y su hermano Josué vale oro porque les está apoyando en lo poco que puede, cuando realmente debería estar haciendo cosas propias de un adolescente, tales como estudiar o jugar fútbol, pero ha decidido trabajar para apoyar a su familia», puntualizó la profesional.

Psicóloga que está colaborando con esta noble causa
Psicóloga que está colaborando con esta noble causa

David Otoniel, un gran maestro de la vida

Otoniel es uno de esos niños que pese a su problema de salud, va descubriendo los misterios del mundo de la forma más genuina, como si fuera una hoja en blanco que instintivamente se va llenando de renglones y renglones de conocimiento, sentimiento y dolor.

Pese a su problema, se convierte en un niño que aún no mira el mundo desde un punto contaminando, sino, desde el sentido común más instintivo e inocente, por eso dicen, que los niños son personas pequeñas con almas perfectas que todavía no las han echo esclavas.

David Otoniel apenas comienza a vivir, pero lucha por su vida, mientras que a su hermano se le «acabó» la adolescencia el día que supo que tenía que poner su granito de arena, ya que sus padres permanecen con suspiros congelados y un pecho cada ves más quebrado al mirar a su hijo empeorar de salud.

David Otoniel, niño que espera seguir viviendo
David Otoniel, niño que espera seguir viviendo

Sin duda, esta lucha la llevan a cabo entre emociones contenidas, sollozos, palabras de ánimo, oraciones silenciosas, amigos y parientes que aprietan las manos y les brilla los ojos.

Los padres de Otoniel, son buena gente y le piden a Dios que a nadie le toque atravesar una situación como esta, pero que a pesar de todo, tienen el deber de dibujarle una sonrisa a su hijo, niño que tiene la esperanza de ser de los pocos que se curen o al menos se estabilice, porque mientras otros esperan el cumpleaños, Otoniel sólo espera poder seguir viviendo.

La familia espera un milagro para seguir teniendo a Otoniel
La familia espera un milagro para seguir teniendo a Otoniel

En un hospital público de San Pedro Sula no lo han tratado bien y el calvario se agravó cuando salió hacia su hogar y tiene que subsistir con lo poco de dinero que ingresa, mientras que sus defensas están cada vez más bajas.

Es un niño que vive de milagro y el poco dinerito que llega a la casa va para la comida y transporte, cuyos conductores y ayudantes al parecer no lo tratan especial, como si fuera algo menor, quizá no les imparte, pero ojalá nunca sepan lo que es vivir una pesadilla de este tipo.

Solidaridad de hondureños lo salvaría

Para Otoniel, es posible que predomine el dolor al mirar a sus papis juntando el dinero para que se recupere, quienes probablemente no crean que su niño no se da cuenta de la gravedad de su estado, pero seguro así se alivia su dolor y temor.

Seguramente, un político o empresario, con sólo una llamada por teléfono y tomando una decisión definitiva, hará que Otoniel pueda ser tratado o mejore su condición de vida, al igual que la de su hermano y padres.

«¡Adelante campeón!»

Doña Dina y su hijo en una moto de juguete, debido a que se cansa muy rápido
Doña Dina y su hijo en una moto de juguete, debido a que se cansa muy rápido
En Cofradía: Casa donde reside la familia
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