Crónica: el clásico nacional se vistió de luto, sangre, balas y gas

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TEGUCIGALPA, HONDURAS. El color, la pasión por el fútbol, el ambiente familiar y la algarabía que genera un clásico fue manchado ayer por la violencia, el odio, los disparos y el luto que dejaron algunos «aficionados» que provocaron caos previo al juego entre Olimpia versus Motagua.

Todo inició cuando el bus que transportaba al club Motagua fue atacado por unos simpatizantes del equipo merengue a unos 100 metros del Estadio Nacional. Faltaba una hora y media para el inicio del juego. En ese instante, el automotor salió como pudo del lugar y se dirigió nuevamente al hotel en donde se concentraba el ciclón.

Tres jugadores resultaron afectados físicamente de ese atentado: Emilio Izaguirre, Jonathan Rougier y Roberto Moreira. Los tres fueron trasladados a un centro asistencial.

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Comenzó el caos

Unos 45 minutos después, cuando se conoció de la suspensión del juego, las barras de ambos equipos protagonizaron una «guerra». A las afueras del inmueble, con piedras y armas de fuego, se enfrentaron los Revolucionarios  y los del otro bando, los de la Ultra Fiel.

Elementos de la Policía Nacional, al percatarse de que su protocolo de resguardo fue un fracaso a pesar de los cinco anillos de seguridad,  procedieron a desalojar a los aficionados lanzando bombas lacrimógenas.

De esa forma, ambas barras se dispersaron, no sin antes dejar como saldo cuatro hinchas muertos y más de 10 heridos que fueron trasladados al Hospital Escuela Universitario (HEU).

Al momento de que se lanzara el gas lacrimógeno, las personas que se encontraban aún dentro del coloso capitalino, comenzaron a desesperarse. Por tal razón, forzando los portones, lograron acceder al césped del estadio.

De inmediato, personal del Cuerpo de Bomberos se movilizaba entre la multitud que estaba en el terreno de juego, asistiendo a los necesitados de primeros auxilios por inhalar gas tóxico.

Tristeza, miedo y luto 

Asomaban las 7:45 de la noche, cuando entre ambulancias, tormenta, sangre y los vestigios de la «guerra campal» entre las barras, los aficionados comenzaron a salir por los portones del Tiburcio Carias Andino.

Las graderías comenzaron a quedar vacías, pero en las afueras, donde se estacionan los carros, aún se observaba la inmensa cantidad de gente.

Unos llamaban por teléfono celular a sus familiares para indicar que estaban bien. Otros, llenos de tristeza, informaban a sus seres queridos que uno de los suyos había muerto.

Policía Nacional se manifiesta por los disturbios

Esta mañana, la Policía Nacional emitió un comunicado en el que expresa su versión de lo sucedido en la noche de ayer antes del clásico en la capital.

En el escrito se señala que aficionados identificados con los colores del Olimpia fueron quienes atacaron el autobús que trasladaba a los jugadores del bicampeón nacional.

Comunicado
Comunicado de la Secretaría de Seguridad emitido por medio de la Policía Nacional.

Horas después, la Policía Militar del Orden Público (PMOP) reportó la detención de un sujeto en poder de un revolver calibre 38 y una arma casera.