Ya no son veinte empleados contagiados de Covid-19, sino más de cuarenta, pero, sin importar eso, en La Mundial continúan aplicando «La Ley del Vivo», con todas sus tiendas abiertas a nivel nacional.

Los contagios, específicamente, proceden de la agencia localizada en El Pedregal, San Pedro Sula. Pero, ¿cómo es que incrementaron tanto de un día para otro? En realidad, todo inició hace aproximadamente 25 días, cuando los trabajadores estaban reunidos para hacer un inventario.

Así inició todo

Cada uno usaba su mascarilla correspondiente, pero en un momento determinado, les apagaron el aire acondicionado, y como estaban en espacios encerrados, producto del calor, se quitaron los tapabocas, así lo dijo una fuente.

Luego de esto, días después, varios trabajadores que estuvieron presentes en el inventario comenzaron a presentar sintomatología de Covid-19. El número de sospechosos incrementó de forma alarmante, y por tanto, los directivos ordenaron que cada trabajador debía hacerse una prueba de detección, pero, ojo, con su propio dinero: les descontaron L400 de su sueldo.

Fue hasta el viernes de la semana anterior que un ejecutivo les notificó a treinta empleados que, según el laboratorio, estaban positivos por Covid-19. Sí, el laboratorio privado envió los resultados a los jefes de La Mundial, no a cada empleado individualmente. Y al día siguiente, sábado, otros 11 más, por lo cual el número de enfermos ascendió a 41.

Contraste: entre un ejecutivo y un trabajador

Por otro lado, el informante contó una escena en la que, los jefes, echaron «como perro» de la tienda a un empleado que dio positivo a la prueba rápida, cuando anteriormente le habían dicho que estaba sano. Sin embargo, un alto directivo, supuestamente, también está infectado, pero él continúa llegando a trabajar como si nada.

La Mundial no le paga a empleados incapacitados

Finalmente, la fuente aseguró que La Mundial no les está dando su salario correspondiente a los trabajadores incapacitados, argumentando que es el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) quien les debe de pagar.

Pero eso no es todo, pues para volver a sus labores, los jefes están exigiéndoles la prueba PCR negativa, la cual deben hacerse en el mismo laboratorio que antes. Una PCR de COVID-19, puede costar entre L4,000 y L5,000.

Los abusos en La Mundial no son nuevos, datan desde el inicio de la pandemia, con sus clientes, y ahora lo hacen con sus colaboradores.

Pese a representar un riesgo por los múltiples contagios de COVID-19, ni sus directivos ni las autoridades hondureñas se pronuncian. ¿A quién, entonces, le corresponde poner un alto a La Mundial?


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