COVID-19 Honduras: Las deficiencias e irregularidades que destapó una pandemia

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Los hospitales móviles

Es oportuno recordar que, según se informó al inicio de la pandemia en Honduras, los hospitales móviles estarían listos la primera semana de junio.

Esto también viene a contradecir el discurso del Gobierno, a través de la Secretaría de Salud, al asegurar que estábamos listos para enfrentar el virus.

El martes recién pasado, el Poder Ejecutivo, en comparecencia de prensa, anunció que los hospitales móviles están prontos a arribar a territorio nacional. Y, una vez que pisen suelo catracho, su instalación tardará una semana, aseguró el presidente Hernández.

Por su parte, Marco Bográn, aclaró que, «el término hospital móvil, no significa que se podrá estar moviendo de un lugar a otro dentro del país. Llamémosle mejor portátiles, en el sentido de que se traen prefabricados desde el exterior y se instalan en menos de tres a cinco días».

Desde que se anunció la instalación de los siete hospitales, se informó que tres de ellos constarían de 91 camas, y los cuatro restantes, tendrán solo 51. Van destinados a Tegucigalpa, Santa Rosa de Copán, Olancho, la Ceiba, Juticalpa, Danlí y Choluteca.

COVID-19 en Honduras

En una breve cronología que Tiempo Digital hizo sobre el avance de la COVID-19 en el país, se evidencia el indiscriminado aumento de casos a nivel nacional. Especialmente en el departamento de Cortés y Francisco Morazán.

Además, pese a las medidas que el Gobierno impuso como el distanciamiento social que conllevó a un confinamiento obligatorio, el uso de gel y mascarilla, no han sido suficientes para controlar la enfermedad.

El 11 de marzo de 2020 se reportaron los dos primeros casos positivos de COVID-19 en Honduras. Para el 15 de marzo, el Gobierno decretó que se suspendieran las actividades laborales en el sector público y privado, con algunas excepciones.

Desde la llegada del virus al país hasta el 1 de abril, la confirmación de casos era escasa. Es decir, que no superaba los tres a cuatro casos por día. El 26 de marzo se confirmó el primer deceso. Para el 1 de abril, ya se confirmaban 219 casos y 14 muertes.

Durante todo abril, la curva de casos iba en ascenso y la experta en Epidemiología, Roxana Araujo, junto a la presidenta del Colegio de Médicos de Honduras (CMH), Suyapa Figueroa, coincidieron que el virus había alcanzado la fase cuatro. Eso significa que «todos somos sospechosos» de portarlo, según explicaron las profesionales.

La propagación del virus fue imparable y así se incrementó solo en abril:

  • 6 de abril: 305 casos
  • 13 de abril: 407
  • 22 de abril: 510
  • 26 de abril: 627
  • 28 de abril: 702

Aumento exponencial de casos de COVID-19

Para mayo, se dispararon los casos y el 1 de este mes ya se reportaban 804 casos confirmados; 24 horas más tarde, la cifra aumentó a 1,010. Mientras que, hasta el 12 de mayo, los casos ya ascendieron a 2,080 y las muertes a 121.

La última disposición que la Secretaría de Seguridad emitió en cadena nacional de radio y televisión era la ampliación del toque de queda hasta el 17 de mayo de 2020.

Sin embargo, semanas más tarde de la llegada del virus, se acordó la reapertura inteligente de algunos sectores económicos. Inicialmente se permitió que las instituciones financieras prestaran sus servicios junto a los supermercados y gasolineras. Para ello se determinó que los hondureños debían circular según su último dígito de identidad.

Posteriormente se permitió la reactivación de las ferreterías y el más reciente, el de algunos restaurantes de comidas rápidas.

Hasta ahora, la población hondureña continúa en estricto confinamiento y está a la expectativa de las nuevas disposiciones del Gobierno. Pero la pregunta es, ante el elevado número de casos de la COVID-19 en Honduras, ¿continuará la cuarentena o se permitirá la reactivación laboral y económica a nivel nacional?


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