COVID-19 Honduras: Las deficiencias e irregularidades que destapó una pandemia

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Los primeros dos casos de COVID-19 en Honduras se confirmaron el 11 de marzo. La siguiente medida fue el confinamiento.

«El Gobierno está preparado con las medidas, el equipamiento y el presupuesto necesario, para enfrentar el coronavirus si llega a Honduras», fueron las declaraciones de la titular de la Secretaría de Salud, Alba Consuelo Flores, a escasos nueve días de que la proyección se cumpliera y el COVID-19 ingresara al territorio nacional.

Honduras continúa siendo uno de los países más vulnerables ante la pandemia, y es que el COVID-19 «destapó» las deficiencias de un desordenado Sistema de Salud y expuso al mundo cómo funciona la corrupción en plena emergencia.

Desde la última semana de febrero, el miedo se apoderó de los hondureños y las especulaciones sobre la existencia de casos en Honduras crecían. Un elemento fue esencia desde el principio: el Gobierno no tenía credibilidad.

En su afán de demostrar que la situación estaba bajo control insistieron en que Honduras lo tenía todo para combatir el virus.

Como muestra de ello, en los primeros días de marzo la titular de Salud visitó el Laboratorio Nacional de Virología (LNV) y reiteró que podíamos contra el COVID-19 Además, informó sobre la activación de un «Plan de Emergencia» a nivel nacional.

Sumado a ello, en esa misma fecha recordó que “el Gobierno ya había asignado un presupuesto de más 110 millones de lempiras y también ha girado instrucciones de que se va a disponer de todo el presupuesto nacional en caso que se requiera”.

Hoy, ya existen más de dos mil casos confirmados y las muertes ya superan el centenar; sin mencionar el colapso de la economía a causa del confinamiento impuesto por el Gobierno desde el pasado 16 de marzo.

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El virus de la corrupción

La llegada del virus al país, también trajo consigo presuntos actos irregulares en el manejo de fondos que se destinaron al combate de la pandemia.

Las falencias se vieron reflejadas en la carencia de respiradores mecánicos en los principales centros asistenciales, equipo de vital importancia para el manejo de pacientes en estado de gravedad.

El 11 de marzo de 2020, mismo día que se reportaron los dos primeros casos en Honduras, el presidente Juan Orlando Hernández anunció que se destinarían L643 millones para atender la pandemia.

Además, el mandatario detalló que la inversión se ocuparía en la compra de equipo médico, insumos, trajes de protección y respiradores mecánicos.

Días más tarde, informó que las únicas instituciones encargadas de realizar compras de emergencia durante la pandemia son Inversión Estratégica Honduras (INVEST-H), la Comisión Permanente de Contingencias (COPECO), Secretaría de Salud y BANASUPRO, además indicó que el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) acompañaría los procesos.

Compras irregulares

Sin embargo, lo que se anunció que sería un «proceso transparente» terminó siendo objeto de cuestionamientos ante las irregularidades que tanto el Foro Social de la Deuda Externa (FOSDEH) como el Consejo Nacional Anticorrupción (CNA), denunciaron en su momento.

Primero, se cuestionó la compra de que COPECO hizo, durante la emergencia, de televisores y de cuatro percoladoras cuyo valor era de L 4 mil, costo que fue catalogado como «irracional» por la población hondureña quien mostró su descontento en las redes sociales ante los presuntos actos de corrupción.

Lo anterior conllevó a la destitución de Gabriel Rubí, quien era el titular de esa institución, y a una investigación del Ministerio Público y el TSC. No obstante, hasta la fecha, no hay informe que muestre los avances de la indagación.

Semanas más tarde, COPECO dejó de estar en el radar de las investigaciones y las gestiones de INVEST-H se volvieron la nueva inconformidad del pueblo hondureño.

INVEST-H

La compra de siete hospitales móviles por parte de ese ente se convirtieron en el tema central durante la emergencia. Marco Bográn, titular de INVEST-H, había informado en un foro televisivo que los hospitales se fabricaban en Turquía.

Declaraciones que conllevaron a que la embajada de ese país emitiera un comunicado aclarando que su Gobierno no era proveedor de Honduras.

Ante ello, Bográn vuelve a la palestra pública aclarando, según él, que los hospitales solo se fabricaban en territorio turco. Pero que no era una negociación propiamente con ese país, aseveró.

«Lo que he venido planteando desde el inicio de la pandemia, en el momento que hago contacto con Hospitales Móviles de Estados Unidos, es que la empresa es enteramente estadounidense, pero tiene su fábrica en Turquía», explicó el funcionario.

«Nosotros no le hemos adquirido al Gobierno de Turquía. Hay muchas empresas que tienen sus fábricas en ese país porque los costos de producción son más bajos, es igual al caso de las maquilas en Honduras. Ejemplo de ello es la empresa Gildan en SPS, que es estadounidense», continuó diciendo.

Lo cierto es que los hospitales cuya inversión es de 1,159 millones 346 mil 755 lempiras según se detalla en el Portal de Transparencia de la Secretaría de Finanzas (SEFIN) no están en funcionamiento. Uno de ellos que se ubicará en Danlí, anunció su instalación a principios de abril y estaba previsto que estuviera listo en los primeros días de mayo, pero hasta la fecha no ha finalizado su instalación.

Dicha situación contradice a las autoridades, puesto que Bográn aseguró que la característica de los hospitales es que su instalación tardaba entre tres a cinco días; este ya lleva más de un mes.