Detecte a tiempo la sordera y perdida de audición

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Audición
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REDACCIÓN. La OMS, calcula que para el año 2050, una de cada 10 personas sufrirá de pérdida de audición discapacitante.

La pérdida de audición discapacitante o sordera afecta a 466 millones de personas en el mundo de las cuales 34 millones son niños.

Por otro lado, por pérdida de audición discapacitante se entiende una detrimento superior a 40dB en el oído con mejor audición. En los adultos, y superior a 30dB en el oído con mejor audición en los niños.

La mayoría de las personas con pérdida de audición discapacitante vive en países de ingresos bajos y medianos.

Este padecimiento puede deberse a causas genéticas, complicaciones en el parto, algunas enfermedades infecciosas, infecciones crónicas del oído, el empleo de ciertos medicamentos, la exposición al ruido excesivito y al envejecimiento.

Se dice que alguien sufre pérdida de audición cuando no es capaz de oír tan bien como una persona, cuyo sentido del oído es normal, es decir, cuyo umbral de audición en ambos oídos es igual o superior a 25 dB.

La pérdida de audición puede ser leve, moderada, grave o profunda. Afecta a uno o ambos oídos y entraña dificultades para oír una conversación o sonidos fuertes.

Las personas ‘duras de oído’ son personas cuya pérdida de audición  es entre leve y grave. Por lo general se comunican mediante la palabra. Pueden utilizar como ayuda audífonos, implantes cocleares y otros dispositivos, así como los subtítulos.

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Implantes de cocleares pueden ser útiles

Para las personas con una pérdida de audición más acusada pueden ser útiles los implantes cocleares.

Las personas ‘sordas’ suelen padecer una pérdida de audición profunda, lo que significa que oyen muy poco o nada. A menudo se comunican mediante el lenguaje de signos.

Asimismo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el 50% de los casos de pérdida auditiva pueden prevenirse. Por ello recomienda vacunar a los niños contra enfermedades de la infancia. En particular, el sarampión, meningitis, la rubeola parotiditis.

Las causas congénitas pueden determinar la pérdida de audición en el momento del nacimiento o poco después.

La pérdida de audición puede obedecer a factores hereditarios y no hereditarios, o a complicaciones durante el embarazo y el parto, entre ellas: rubéola materna, sífilis u otras.

Infecciones durante el embarazo, bajo peso al nacer, asfixia del parto (falta de oxígeno en el momento del parto).

Uso inadecuado de ciertos medicamentos como aminoglucósidos medicamentos citotóxicos, antipalúdicos y diuréticos.

Ictericia grave durante el período neonatal, que puede lesionar el nervio auditivo del recién nacido.

Enfermedades infecciosas en la audición

algunas enfermedades infecciosas, como la meningitis, el sarampión y la parotiditis, la infección crónica del oído, la presencia de líquido en el oído (otitis media).

El uso de algunos medicamentos, como los empleados para tratar las infecciones. Cabe decir, neonatales, el paludismo, la tuberculosis farmacorresistente y distintos tipos de cáncer.

Los traumatismos craneoencefálicos o de los oídos, la exposición al ruido excesivo. Por ejemplo, en entornos laborales en los que se trabaja con maquinaria ruidosa o se producen explosiones.

La exposición a sonidos muy elevados durante actividades recreativas. El uso de aparatos de audio personales a un volumen elevado durante períodos prolongados de tiempo, o en bares, discotecas, conciertos y acontecimientos deportivos. 

El envejecimiento, en concreto la degeneración de las células sensoriales. La obstrucción del conducto auditivo, es producida por cerumen o cuerpos extraños.

La OMS calcula que para el año 2050, una de cada 10 personas sufrirá de pérdida de audición discapacitante.

La pérdida de audición en los niños, ocasiona un retraso en su desarrollo y en los adultos limita la capacidad para comunicarse.

La situación de las personas con pérdida de audición mejora gracias a la detección temprana.