El 15 de abril de 1989 fue uno de los días más tristes en la historia del fútbol. Se jugaba la semifinal de la Copa de Inglaterra. Liverpool y Nottingham Forest se enfrentaban en el estadio de Hillsborough, en la ciudad de Sheffield.

En esa época, los estadios tenían rejas que separaban la tribuna de la cancha y tenían vallas entre los aficionados. Además, no había silletería. El público permanecía parado.

Cuando apenas habían transcurrido unos minutos del partido, una avalancha de personas en la tribuna occidental obligó a parar todo. 95 hinchas del Liverpool murieron, ahogados y aplastados contra las rejas, y 766 resultaron heridos. Otro hincha que sufrió daño cerebral y se encontraba en estado vegetativo murió en 1993.

Solo enviaron una ambulancia a atender la emergencia y tardó 15 minutos en llegar. Además, de las 96 víctimas, solo 14 pudieron ser llevadas al hospital. 

En principio, “fuentes anónimas”, como explica la BBC, dijeron que los hinchas del Liverpool habían “llegado deliberadamente tarde para entrar a la fuerza”, lo cual resultó ser falso. Incluso, se dijo que había aficionados borrachos. El diario sensacionalista ‘The Sun’, en su portada del 19 de abril de 1989, alimentó esta versión al lanzar duras acusaciones contra los hinchas, de las cuales pidió perdón en 2004.

Pero en 1990 el llamado informe Taylor encontró que la policía, en efecto, había sido responsable por no haber podido controlar la multitud y que, si bien había algunos hinchas ebrios, ellos no habían sido los responsables de los desórdenes en la entrada.

Este informe fue la base para que la entonces primera ministra Margaret Thatcher endureciera los controles a los aficionados en los estadios, sobre todo a los hooligans. El gobierno de Thatcher, sin embargo, archivó unos 300.000 documentos sobre la tragedia.

Entre los cambios que se implementaron estuvo el de poner sillas para cada hincha con boleta y eliminar las rejas que separaban la tribuna de la cancha, algo que se implementó en los estadios de Europa.

Ya había un antecedente al respecto: la tragedia de Heysel, en plena final de la Copa de Europa, el 29 de mayo de 1985, cuando murieron 39 personas justo antes del partido. Se enfrentaban Liverpool y Juventus. Pese a esto, la Uefa no suspendió el juego y los equipos se enfrentaron.

En  2012 la verdad sobre Hillsborough empezó a conocerse. Una comisión independiente revisó los documentos que Thatcher había archivado y encontró que no solo la policía de South Yorkshire había sido responsable: también conspiró para culpar a los hinchas.

Por ejemplo, se demostró que las tales fuentes anónimas que habían hecho denuncias sobre los aficionados provenían, en realidad, de un vocero de la policía y del político conservador Irvine Patnick. También se probaba que la policía fue la que tomó la decisión de abrir una puerta para permitir la entrada de más público del debido.

También en 2012 se abrió una nueva investigación, pues un tribunal anuló el veredicto que había decretado que las muertes fueron accidentales.

Y en abril de 2016 un jurado determinó que el verdadero responsable había sido la policía de South Yorkshire y que los hinchas no habían tenido nada que ver. Las familias de las víctimas pudieron encontrar justicia.

Además, se le abrió un proceso al excomisario de policía David Duckenfield, encargado de la seguridad en el estadio, por homicidio involuntario por grave negligencia. Sin embargo, aún no se llega a un veredicto sobre su caso.

Liverpool juega de local este domingo 14 de abril. Como es habitual cuando se acerca el 15 de abril, el equipo hace un sentido homenaje a las 96 víctimas.