CMH denuncia: Pruebas rápidas de $4, Gobierno las compra a $100

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El aumento de pruebas diarias provocaría que se conozca mejor sobre cuántos casos de Covid-19 hay en el país.

TEGUCIGALPA, HONDURAS. «Un sucio y macabro negocio»: así denominó el doctor Samuel Santos las acciones del Gobierno, luego de que denunció que las pruebas rápidas  para el sistema sanitario público se adquieren a un precio sumamente sobrevalorado, en comparación a la oferta del mercado internacional.

De manera específica, el médico denunció que esas evaluaciones, cuya función es un diagnóstico preliminar de COVID-19, se compran a un costo de cuatro o cinco dólares cada una desde China; pero, el Gobierno, las adquiere a $100.

Consecuentemente, el perjuicio para las arcas económicas del país -y por tanto también al pueblo hondureño- rondaría entre 95 y 96 dólares por cada prueba. La matemática dejaría una cifra sustancial de esa moneda estadounidense en daños, tomando en cuenta que son varios miles de esas pruebas las que compró, hasta el momento, el Estado.

«Así es difícil que un país pueda avanzar. No hay voluntad de hacer las cosas cristalinamente, todo lo convierten en un sucio y macabro negocio. Aún así, hay muchos médicos que apoyan este Gobierno corrupto», acusó Santos, quien funge actualmente como vicepresidente del Colegio Médico de Honduras (CMH).

Es oportuno aclarar que la obtención de las pruebas no la hacen autoridades estatales directamente; el galeno en mención dilucidó que la Agencia de Regulación Sanitaria (ARSA) designó tres empresarios, quienes compran el producto, y a ellos se les desembolsa el centenar de dólares por cada prueba.

Por lo que el excedente (en relación a los 4-5 dólares pagados al distribuidor en China) iría a los bolsillos de ese trío de negociantes privados. Además, el Estado los blinda de exclusividad; nadie puede traer, de forma autorizada, pruebas rápidas si no es a través de ese selecto grupo.

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Un buen samaritano «destapó la olla» 

¿En qué se basa el entrevistado para sus señalamientos? Según él relató, él conoció como un empresario sampedrano quiso comprar pruebas para donarlas a un centro hospitalario local. Pensó que pagaría cinco dólares por unidad, mas, se llevó una gran sorpresa.

«Él quería comprar 2 mil 500 pruebas para regalarlas al Hospital Mario Catarino Rivas (HMCR). Buscó el contacto en China y, puestas en Honduras, le costaban entre cuatro y cinco dólares. No obstante, cuando intentó traerlas, le dijeron que sólo podía comprárselas a las personas autorizadas (los empresarios)», contó.

Y prosiguió: «Entonces se contactó con esas personas para preguntarles cuál era el mecanismo. De cinco dólares, pasaron a costar 100 dólares cada instrumento. Es decir, tenían una ganancia de 95 dólares». Santos no especificó si la compra se efectuó o no.

Ventiladores, hospitales, y pruebas

«Aquí el dinero se tira como una piñata y no pasa nada. Dura dos días y finalmente se olvida»: así describió Santos el despilfarro en los gastos para afrontar la crisis sanitaria.

En ese sentido, recordó que los ventiladores mecánicos que consiguió el Gobierno -que no traían ni cables ni sensores– fueron una «pérdida de dinero para el pueblo». Asimismo, aludió los hospitales móviles que continúan bajo investigación.

Por tanto, manifestó que: «Estas son situaciones que están pasando. No sé por qué esto sigue siendo noticia cuando deberíamos estar acostumbrados a que día a día nos damos cuenta más cosas».

Por último, expresó que, a veces, los funcionarios retan a que otras personas busquen precios más cómodos para las compras, dado que «tienen todo a su favor». Y agregó que, «cuando uno trata de hacer las cosas bien se da cuenta de eso. Tienen a la Corte Suprema de Justicia, la Fiscalía, el Congreso Nacional y el Ejército».