MANCHESTER.- Intensidad, suspenso, rapidez, incertidumbre, goles y buen fútbol. El clásico de esta ciudad tuvo todos los condimentos que le dan identidad al fútbol de la Premier League. Y tras una final que presagiaba cualquier destino, fue el City de Pep Guardiola el que terminó festejando ante el United de José Mourinho. Como visitante, en el mítico Old Trafford, se impuso por 2-1, con una gran actuación del argentino Nicolás Otamendi.

Con un esquema sorpresivo, ya que Sergio Agüero fue al banco de suplentes, el equipo de Guardiola salió a demostrar por qué es el líder indiscutido del campeonato inglés. Jugaba cuando tenía que jugar. Mordía cuando el partido se lo pedía. El estilo Pep en todo su potencial. Y la búsqueda dio resultado, porque los ciudadanos se pusieron en ventaja, a los 43 minutos, gracias a una de las figuras de esta temporada: el español David Silva. Pero los equipo de Mourinho jamás bajan los brazos. Rápidamente, cinco minutos más tarde, encontraron la igualdad gracias al inglés Marcus Rashford.

El complemento fue igual de intenso, y hasta más. A los nueve minutos, Otamendi aprovechó un flojo despeje de la defensa roja y marcó de tijera el 2-1 para su equipo (NdR: recomendamos buscar cómo había salido jugando el defensor argentino pocos minutos antes del gol, un lujo). Con la obligación de buscar el empate, el United se convirtió en el protagonista, al menos a la hora de controlar la pelota. Y fue en busca de todo. Estuvo muy cerca, pero se encontró con un enorme Ederson, que se lució con una enorme doble atajada a poco del final.

Con este resultado, el City alcanzó las 46 unidades, producto de 15 victorias y un empate en 16 partidos. Los Diablos Rojos, por su parte, se mantuvieron como escoltas, con 35 unidades, pero pueden ser alcanzados por Chelsea, con un partido menos.