Circos a punto de extinguirse por prohibición de usos de animales

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MÉXICO- Camina de un lado a otro sin encontrar rumbo. Ya no usa más su traje negro, sus botas y su látigo que hasta hace unos días lo identificaban como la estrella del circo; hoy su mirada es triste y lejana. Admite que se siente solo: ha perdido para siempre a sus animales y sin ellos, Junior, como es conocido en este ambiente, no solo queda fuera del espectáculo y de los aplausos, también se ha quedado sin trabajo.

Este domador mexicano es uno de cientos de trabajadores de circo que se han visto afectados por la Ley General de Vida Silvestre, que prohíbe el uso de animales en actos circenses en todo el país.

La medida fue aprobada en marzo de este año y el 8 de julio entró en vigencia, establece que se multará con 225 mil pesos (unos 15 mil dólares) a todos aquellos que la incumplan. Esta normativa no sólo restringe a los dueños de los circos de que exhiban a los animales en sus espectáculos sino que también prohíbe que éstos sean empleados en sorteos, juegos, concursos y hasta en el hecho de que la gente se tome algunas fotografías con ellos. Todo con el fin de evitar el maltrato animal, argumenta el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), el que echó a andar la propuesta ahora convertida en realidad.

La falta de animales exóticos, sus intrépidos shows y la mala reputación que les ha traído esta nueva ley, dicen los cirqueros, han contribuido en el cierre de varias compañías.

Los circos que quedan activos luchan día a día por sobrevivir en una industria que sin animales, está cada vez más cerca de extinguirse, por lo menos en México.
Para Junior, que nació en un circo mexicano y que se ha desempeñado toda su vida en este ambiente, sus últimas funciones como el gran domador de peligrosas y colmilludas fieras las dio justo esta semana para el circo de la Familia Cedeño, uno de los pocos que actualmente sigue en pie de lucha para no cerrar sus puertas.
Esta carpa, ubicada en la explanada del Bordo de Xochiaca, al oriente de la Ciudad de México, tenía al menos 14 animales entre los que destacaban seis tigres. A todos se los llevaron a inicios de semana pero en el lugar aún se percibe su olor. Unas jaulas arrumbadas y semiabiertas así como un camión con pinturas de los felinos son lo único que quedó de ellos.

Armando Cedeño, dueño del circo y también presidente de la Unión Nacional de Empresarios y Artistas de Circo (UNEAC), ha vivido en carne propia la pesadilla de entregar a sus animales: algunos los ha mandado a zoológicos y actualmente está por cerrar un trato con Turquía, a donde podrían ir a trabajar los tigres de bengala por al menos siete meses. Si no se concreta, no sabe qué hará con sus exestrellas.

Ante la entrada de las reformas, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) pusieron a su disposición 108 zoológicos y 106 santuarios para reubicarlos.

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Circos existen en México en los cuales 1,091 animales fueron censados.

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Junior, el domador del circo, se ha quedado sin trabajo desde que entró en vigor la ley en todo México. Aquí con el camión que transportaba a sus tigres.