Cierra albergue para migrantes en México ante ola de inseguridad

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México, México. Un albergue humanitario para indocumentados en el oeste de México anunció este miércoles el cierre de sus puertas ante la creciente incidencia de asaltos, secuestros y abusos sexuales por parte de criminales contra migrantes y empleados del centro, que atendió a casi 20.000 personas en cinco años.

«Se ha agravado de manera sistemática en los últimos 18 meses (…) la inseguridad que atraviesan las personas migrantes en su paso por Guadalajara», la segunda ciudad más grande de México, así como de los activistas que colaboran en la organización FM4 Paso Libre, indicó ese albergue en un comunicado.

Según el centro humanitario, los delincuentes «aprovechan el aislamiento y la marginación a la que se orilla al migrante» para asaltarlos, secuestrarlos, agredirlos o involucrarlos en sus actividades ilícitas, «enganchándolos a alguna sustancia o reclutándolos por intimidación».

Ante esta situación, el albergue -que contaba actualmente con 75 voluntarios- decidió «el cierre» de sus instalaciones, que empezaron a funcionar en mayo de 2010 y desde entonces han atendido a casi 20.000 migrantes.

El albergue asegura que desde hace tres meses ha venido denunciado ante las autoridades el aumento de la inseguridad y había solicitado garantías para continuar con su labor.

Guadalajara es capital del estado de Jalisco, bastión del pujante cártel Jalisco Nueva Generación, que este año ha perpetrado espectaculares ataques armados contra fuerzas de seguridad.

Las bandas narcotraficantes en México diversifican sus fuentes de ingresos a través del robo de combustibles, así como de extorsiones y secuestros contra pobladores y migrantes.

Uno de los peores ataques contra indocumentados en México se registró en 2010 en un apartado rancho del municipio de San Fernando (Tamaulipas, noreste), ubicado a 160 km de Brownsville, Texas, donde se hallaron los cadáveres de 72 migrantes de El Salvador, Honduras, Guatemala, Ecuador y Brasil.

La investigación oficial, basada en el testimonio de dos sobrevivientes, apuntó a que los migrantes fueron secuestrados en algún punto de su ruta clandestina hacia Estados Unidos por el cártel de drogas Los Zetas, que opera sobre todo en el sur y este de México.

Los sicarios los habrían finalmente asesinado porque sus familiares no lograron pagar sus rescates y porque los indocumentados se negaron a enrolarse en esa organización delictiva.

Se estima que unos 200.000 migrantes cruzan cada año la frontera sur de México, la mayoría de ellos centroamericanos, en un esfuerzo por escapar de la violencia y las precarias condiciones económicas de sus países de origen.