‘El Chapo’ pasaría el resto de sus días recluido en esta prisión ‘supermax’

446

EE.UU.- La tarde del 19 de enero, Joaquín “El Chapo” Guzmán arribó a terreno estadounidense, listo para comparecer ante una tribunal en Nueva York por cargos vinculados con el narcotráfico.

Tras su captura en enero pasado, al líder del cártel de Sinaloa ya se le había prometido la extradición a EEUU, y justo un día antes de que el nuevo presidente Donald Trump llegara a la Casa Blanca, el narcotraficante fue trasladado a la ciudad de Brooklyn, donde daría inicio su largo trayecto judicial.

El hombre, en su vez considerado el capo más buscado del mundo, además de los ya 17 impuestos por un juez federal en Brooklyn la tarde del viernes, enfrenta cargos adicionales en los estados de California, Texas, Illinois, New Hampshire, Pennsylvania, Arizona y New Jersey.

Este viernes Guzmán se declaró no culpable de los primeros cargos presentados en su contra, pero de ser hallado culpable de estos —contra los cuales pesa una sentencia mínima obligatoria de cadena perpetua-, el capo pasaría el resto de sus días confinado en una celda de la prisión más segura del país: “La Alcatraz de las Rocallosas”.

Prisión para los malditos

El gobierno federal mantiene en funcionamiento solamente una prisión “supermax”, o de máxima seguridad. Se trata de la Penitenciaría Administrativa Máxima de la Seguridad de Colorado. Esta también es conocido como ADX o, menos cariñosamente, como “La Alcatraz de las Rocallosas”. La  denominan como tal por su cercanía a las Montañas Rocky.

Actualmente, la instalación alberga a 407 presos —tiene capacidad para 490-, incluyendo algunos de los nombres más infames del mundo. Entre estos están Juvenal Palmera Pineda, el líder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). También Juan García Ábrego, creador del cártel del Golfo.

Nota relacionada: Primera foto de la extradición de “El Chapo” a EUA

Un criminal más podría unirse a las filas —”El Chapo”.

ADX, ubicada en Florence, Colorado, es la prisión reservada para “un pequeño subconjunto de la población de internos. Estos reos no muestran absolutamente ninguna preocupación por la vida“, según Norman Carlson, exdirector de la Oficina Federal de Prisiones.