SAN PEDRO SULA. La mañana de este lunes, autoridades se movilizaron hasta el Centro Penal para llevar a cabo el traslado de unos 668 prisioneros a otras cárceles del país.

Se supo que los reos serán removidos a celdas en la cárcel de Támara, Tela y El Progreso, siempre en la región norte de Honduras.

Con dicho traslado, en el Penal quedarían 1,500 reos, los cuales serían movilizados en una última intervención a finales de este mes de septiembre o a finales de octubre.

En las afueras del lugar estaban varias de las parejas de los reos, quienes ayer domingo tuvieron visita conyugal, asimismo, mostraron su molestia antes los medios de comunicación, ya que consideran que los más peligrosos ya fueron trasladados, por lo que consideran que dicho movimiento no es necesario.

Esta prisión construida hace unos 60 años con una capacidad para 800 reos, llegó a tener más de dos mil 200 internos, lo que refleja el hacinamiento que se vivía en ese recinto carcelario hasta que en octubre de 2016 cuando se comenzaron a realizar los traslados.

En esa ocasión fueron los primeros líderes de maras y pandillas que fueron trasladados a El Pozo I, pero en marzo de este año fueron 755 los privados de libertad, 500 de la pandilla 18 y 255 de la Mara Salvatrucha (MS-13), los que fueron llevados a Ilama, Santa Bárbara.

En abril de 2017 fueron otros 378 internos de los módulos 19, 24 y 25, los que fueron trasladados quienes purgan penas por asesinato, violaciones, homicidios y otros delitos como la extorsión.

Posteriormente, en mayo de este año fueron trasladadas 77 mujeres pertenecientes a la pandilla 18 y siete de la Mara Salvatrucha fueron llevadas a la Penitenciaría Nacional Femenina de Adaptación Social de Támara; en agosto se trasladaron 14 reos más; 11 que estaban en la cárcel sampedrana y tres en el batallón de Naco.

Luego se vinieron dando otros trasladados pequeños hasta llegar a este lunes cuando serán evacuados 668 privados de libertad, por lo quedarán mil 500 reos por ser sacados de esa cárcel y cerrar definitivamente la prisión de triste recordatorio.

El 7 de mayo de 2004, un incendio consumió una sección de la cárcel donde se encontraban recluidos miembros de la MS, provocando la muerte de 107 integrantes de esa estructura delincuencial los que quedaron totalmente calcinados y otros 25 resultaron heridos.

En abril de 2008 ocurrió una masacre en la que perdieron la vida nueve privados de libertad; mientras que el 18 de junio de 2009 se fugaron 18 miembros de la pandilla 18 de los cuales 14 resultaron muertos en diferentes hechos tanto en San Manuel, Cortés, Chamelecón; el sector Planeta y Chamelecón, la mayor parte en enfrentamientos con la Policía.

Mientras tanto, en octubre de 2011 ocurrieron dos masacres simultáneas, una en el aeropuerto sampedrano y otra en el cárcel de esta ciudad donde murieron nueve reclusos en una reyerta que comenzó con ataques con arma blanca y terminó con disparos a diestra y siniestra.

En marzo de 2012, una revuelta terminó con la muerte de 13 reclusos, ocasión en la que hasta decapitaron a un líder del grupo conocido como «Los Paisas», donde fue necesaria la intervención del entonces obispo auxiliar de San Pedro Sula, monseñor Rómulo Emiliani.

Entretanto, en agosto de 2013, otra revuelta en el interior del centro penal sampedrano dejó como saldo nueve muertos y tres heridos, lo que forma parte de la sangrienta historia de esa prisión donde también en marzo de 2015 se vivió una mañana de terror cuando los reclusos se negaban a ser trasladados a cárceles de máxima seguridad produciéndose un amotinamiento con disparos y bombas lacrimógenas ya que quemaron colchonetas en la entrada a las bartolinas, lo que terminó con tres muertos y 41 heridos entre ellos seis policías.

Mujeres de los reos esperando mientras uniformados disponen a sacar a los reclusos del Penal sampedrano

Centro Penal de San Pedro Sula será cerrado antes de Navidad

El Centro Penal de San Pedro Sula, el infierno carcelario donde degollaban, estrangulaban, asfixiaban y descuartizaban reclusos, quedará completamente vacío antes de la Navidad próxima. Este vetusto presidio se encuentra en un proceso de desocupación que concluirá con la demolición para dar paso a la construcción de una obra material que aún no ha
definido el Gobierno.