SAN PEDRO SULA. Tal parece que el caso del periodista Igor Padilla camina hacia el horizonte de la impunidad, luego de ser asesinado el 17 de enero del presente año y hasta ahora la Policía sigue con muchas interrogantes.

El 17 de enero, el gremio periodístico y la sociedad hondureña lamentaron la repentina muerte del famoso comunicador Igor Abisaí Padilla Chávez.

El periodista hondureño, quien laboraba para el canal de televisión Hable Como Habla (HCH), fue acribillado por criminales en el norte de Honduras, mientras realizaba un anuncio comercial.

Desde su fallecimiento, autoridades, colegas, familiares, amigos y miembros de la sociedad civil han exigido un cese a la impunidad y un esclarecimiento inmediato del asesinato que refleja la vulnerabilidad a la que están expuestas las personas ­y sobre todo los periodistas­ en Honduras.

Caso de Igor Padilla sin respuesta concreta

Versión de los familiares asegura que a eso de las 5:15 de la tarde del martes 17 de enero, Padilla se encontraba en el barrio Suyapa en la 9 calle y 14 avenida de San Pedro Sula. El periodista estaba grabando un anuncio comercial al interior del negocio de peluches «Fabryka». Mientras realizaba su trabajo recibió la llamada telefónica de una fémina. Igor salió del negocio para atender la llamada y justo en ese momento comenzó la lluvia de balas.

Desde un vehículo pick up color blanco y un turismo color rojo cuatro individuos que vestían uniformes policiales se bajaron y abrieron fuego contra el periodista dejándolo mal herido en medio de la calle. Desde esa perspectiva comenzaron las primeras preguntas ¿Quién era la mujer que llamó a Igor? ¿Quiénes eran los cuatro sujetos que dispararon contra su humanidad? Algunas interrogantes ya fueron contestadas a través de las
investigaciones y capturas que han realizado las autoridades.

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El periodista de 37 años fue trasladado de inmediato en su propio vehículo a la clínica Bendaña, ubicada en el barrio Río de Piedras, de San Pedro Sula, zona norte de Honduras. Solo habían transcurrido unos pocos minutos desde su ingreso al centro asistencial, cuando a las 5:34 de la tarde sus amigos y colegas Suly Cálix y Ernesto Rojas recibieron en una transmisión en directo la lamentable noticia del fallecimiento.

MIRE LA INFOGRAFÍA DE ESTE CASO:

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La investigación en torno al asesinato del comunicador comenzó a encaminarse con la masiva captura que realizó el miércoles 18 de enero la Fuerza de Seguridad Interinstitucional Nacional (FUSINA), contra 17 presuntos miembros activos de la pandilla 18.

Entre los aprehendidos figuraban cinco féminas, a todos se les decomisó un gran
arsenal de armas de grueso calibre, chalecos antibalas falsos y varios celulares.

Piden justicia en caso Igor Padilla

Durante la masiva captura que realizó Fusina el rostro de uno de los detenidos llamó poderosamente la atención. ¿Era él uno de los peligrosos cabecillas que había sido llevado a la megacárcel El Pozo? Después de exhaustivas comparaciones con fotografías en el archivo de Diario TIEMPO Digital, se constató que su nombre es Cristian Ariel Cálix Hernández, alias «Little Sam».

El conocido criminal que operaba en la capital de Honduras había sido capturado por primera vez el 20 de diciembre de 2015 por suponerlo responsable de participar en la muerte violenta de conductores de microbuses.

Su traslado a El Pozo se efectuó el lunes 19 de septiembre de 2017 junto a otros 37 peligrosos reclusos. Su identificación en el grupo de aprehendidos señalados de forma directa contra la muerte de Igor Padilla generó aún más preguntas. ¿Quién ordenó su
libertad? ¿Por qué ya no estaba en El Pozo? ¿Cómo burló laseguridad?

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El documento legal confirma que el imputado tenía que cumplir una pena de dos años y tres meses de reclusión, pero pagó una fianza de 20 mil lempiras. De esa forma el pasado 24 de noviembre del 2016 «Little Sam» salió del centro penitenciario ubicado en Ilama, Santa Bárbara.

Luego, en el Aeropuerto Ramón Villeda Morales se capturó a Martha Yolanda Ortez (23), alias «La Gorda». De acuerdo a la versión de la Policía, ella confesó haber realizado la
llamada para emboscar al comunicador minutos antes del crimen.

Sin pistas de los autores intelectuales

En su testimonio, la mujer dijo que «fueron esos manes (los pandilleros) los que le habían ordenado servir de señuelo. En su confesión señaló directamente a un pandillero apodado «El Romántico». Solo unas horas después se confirmó que «La Gorda» fue dejada en libertad, pero su caso y el teléfono celular desde el que realizó la llamada se
mantienen en proceso de investigación.