LA ENTREVISTA- Carlos Vindel, amante del cine y la naturaleza; su deseo es morir después de cumplir 50

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Carlos Vindel
Carlos Vindel trata de vivir la vida desde una perspestiva distinta.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.  Pasó de modelo a actor de cine y aunque la pantalla grande es ahora su pasión, desde su infancia ha estado involucrado en el medio artístico, tanto así que parte de su vida la pasó en el magno escenario del Teatro Manuel Bonilla, participó en varios eventos cantando música opera.

Carlos Vindel, un rostro conocido para muchos hondureños, ha sido seducido por la cinematografía, pero lo que realmente lo ha atrapado es la naturaleza, tanto así que actualmente se dedica a construir un hábitat natural en la inmensa área verde de su hogar, donde cultiva sus alimentos diarios.

Sin embargo, este apuesto caballero de cuerpo definido y apariencia irreverente, afirma que jamás ha estado del todo satisfecho con lo que ha realizado en el mundo artístico, ya que siempre asegura que lo pudo haber hecho mejor.

 Además de crecer y desarrollarse en el teatro y en el cine hondureño, Vindel se destacó por su actuación en la película Morazán, donde interpretó al General Saravia, pero señala que este papel no era el que interpretaría en un inicio y que por desacuerdos con la historia de la película se le cambio de rol en varias ocasiones.

En la sala de su casa minimalista, con una manera muy auténtica de expresarse, Vindel dialogó con Diario TIEMPO Digital, sin pelos en la lengua, muy directo y real,  dejando al descubierto su personalidad, su modo de vivir y ver la vida.

Autodidacta, amante del arte y la naturaleza, el actor revela en este encuentro los episodios de depresión que lo hicieron un hombre más seguro de sí mismo y de espíritu libre. Al tiempo que confesó que está en el proceso de escribir un libro y sus proyectos con la pintura y el dibujo.

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A continuación, la entrevista:

¿Quién es Carlos Vindel?, ¿cómo se define?

Qué pregunta más difícil…. Bueno yo soy lo que soy, soy lo que ves. Así como me ves así soy siempre. Me considero una persona muy libre. No vivo con ideas erróneas que se pasan de una generación a otra. Yo veo la vida desde otra perspectiva. Creo mucho en mí mismo.

¿Cómo es un día en la vida de Carlos Vindel?

Bueno, yo me levanto por las mañanas y lo primero que hago es enjuagar mi boca con aceite de coco. Eso es como un limpiador bucal muy natural. Me gusta estar entre la naturaleza, en el huerto que estoy sembrando y me gusta andar descalzo por la casa, libremente.

¿Cómo fue su infancia?

De pequeño me mudé muchas veces, viví en muchos lugares, pero nací aquí en Tegucigalpa. Era un niño que creía en las cosas que la mayoría cree, porque así se las han inculcado. Luego vi que en todos lados te educan para servir a alguien más, como un esclavo. En todo el mundo pasa lo mismo, vives lo que te inculcan y hasta allí. Entonces yo empecé a leer mucho y aprender lo que yo quería saber, sin influenciarme tanto con los parámetros de la educación común.

¿Cuáles son sus pasatiempos?

Me encanta la lectura, todo lo que tiene que ver con literatura de historia universal. Me encantan los libros místicos que te hacen percibir todo lo que existe y lo que nos rodea de una forma muy diferente a lo acostumbrado.

¿Cuál es ese momento crucial en la vida de Calos Vindel? el momento que marcó un antes y un después en su vida.

Viví muchos procesos, cada cosa ha sido un proceso. No ha sido fácil llegar hasta aquí. Uno de esos momentos más difíciles fue una ruptura de noviazgo. Entré en una fuerte depresión. Creo que era una persona muy sensible, muy entregado. Pero eso me enseñó a quererme más y a entender que el amor es muy diferente y que no te debe hacer sufrir. Aprendes mucho cuando pasas por un momento difícil.

¿A que le teme Carlos Vindel?

Creo que le temo a no dar lo mejor de mí en todo lo que hago. Creo que nunca es suficiente. Siempre estoy pensando en que pude haber hecho las cosas mejor, me exijo mucho. La verdad es que detesto la mediocridad y el conformismo.