LGTBI: acoso, burlas y abusos, factores añadidos para éxodo de unas 300 personas

548

HONDURAS. En medio de una caravana que erigió una única fuerza en favor de alcanzar el mismo objetivo, el sueño americano, también se percibió la más vasta diversidad ideológica del pueblo hondureño.

El primer éxodo masivo que salió desde San Pedro Sula, Honduras, hacia Estados Unidos en 2021 contó, según la Agencia Presentes, con más de 300 personas pertenecientes a la comunidad LGTBI.

Bajo ninguna distinción, cada integrante de ese colectivo se vio inmerso en la adversidad que afrontó la multitud. Largas caminatas, lluvia, frío, viajes incómodos fueron parte de las vivencias para finalmente recibir agresiones por parte de fuerzas de seguridad guatemaltecas que impidieron su avance.

De igual interés: Gobiernos de Honduras y Guatemala en pugna ante histórica caravana

Aunque, varias mujeres transexuales desistieron de su pretensión ya que no tenían dinero para el viaje, sostenían la esperanza de obtener algunos recursos para poder costear la incertidumbre de la migración.

Parte del porqué de la huida también era uniforme, pues, además de las habituales problemáticas sociales en Honduras, se sumó la pandemia de COVID-19 y también los estragos de los fenómenos tropicales Eta e Iota.

Presentes describen que una gran parte de la población LGTBI del norte de Honduras perdió sus viviendas y la mayoría de sus pertenencias debido al azote de esos ciclones. Todo quedó bajo toneladas de lodo.

Vulnerables ante el odio

Sin embargo, la discriminación a este grupo persiste y en la caravana no fue una excepción. Gais, lesbianas y transexuales fueron víctimas de acoso verbal y físico durante su recorrido, de acuerdo a las vivencias recogidas por la agencia.

Un caso es el de Fabiola, de 20 años. Ella no decidió migrar por los factores previamente descritos, sino para huir la discriminación y la transfobia; es la segunda vez que intenta llegar al país de las barras y las restrellas.

En plena travesía, al parecer, un sujeto abusó de su fuerza física y la agredió, quitándola de lo que consideró «la fila de hombres». Fabiola así como otros miembros de la comunidad inclusiva también recibieron otros agravios.

Presentes describió que los involucrados recibieron insultos como «maricones«, «porrones» y «cule…«, entre otros.

Una cultura de rechazo

La situación es aun más crítica para ellos, pues, aseguran que prefieren recorrer todo el camino a pie que irse de «jalón», ya que en grupos pequeños están más expuestos al acoso, la discriminación y todo tipo de burlas. Si deciden subirse a un tráiler, lo hacen acompañados.

«Hemos sufrido discriminación. Vivimos en el departamento de Colón y no nos aceptan tal como somos, nos miran como un fenómeno«, lamentó Salomé, una chica trans, en una breve conversación con Presentes.

Una declaración similar vertió una fémina del municipio de Villanueva, Cortés, que pidió el anonimato. «Cuando uno va a pedir apoyo, lo que hacen es discriminarnos. Después de la pandemia, el trabajo sexual se vino abajo y cada vez tenemos menos recursos para la subsistencia diaria».

Gisselle, por su parte, manifestó cómo ella sostiene la esperanza segura de que alcanzará el destino final pese a que no lo logró en ocasiones anteriores. En esta oportunidad, huyó con un grupo de chicos de Nacaome, Valle.

«Nos discriminan, se burlan y no tenemos trabajo«, expresó Gisselle con palpable desilusión. Quiere dejar atrás esos problemas llegando a nación norteamericana.

Danny se fugó de su hogar porque ahí no podía mostrar su preferencia sexual. Se escabulló y su madre ni siquiera está enterada de que él está en camino hacia Estados Unidos y enfrentándose a los riesgos inherentes al trayecto. Aunque con muchos obstáculos de por medio, él solo quiere ser feliz.


Nota para nuestros lectores:

Suscríbete gratis a más información en nuestro WhatsApp haciendo clic en el enlace: http://bit.ly/2LotFF0.