TEGUCIGALPA, HONDURAS. La aldea de Cuyamel pertenece al municipio de Omoa (382 km) al norte del país, y se ubica a 15 minuntos de Guatemala en donde viven unos 20 mil pobladores, es decir el 60 % de los omoenses, sin embargo, de esta «productiva» zona ahora solo queda calamidad y pobreza debido a los efectos del inminente cambio climático.

La pesca, agricultura y turismo representaban la actividad económica de Cuyamel hasta el año 2010, hoy, toda actividad económica ha decaído, a ello se le suma que los niños solo reciben educación primaria y de baja calidad.

Por otro lado, los efectos del cambio climático, también provoca severos daños en los arrecifes coralinos y todos los ecosistemas. Además, la pérdida de playa afecta a las tortugas, iguanas y otras especies.

Lo anterior, porque estas ya no pueden poner sus huevos a la orilla de la playa, porque el mar consume lo que encuentra a su paso, así lo explicó Gustavo Cabrera, biólogo de los Cuerpos de Conservación de Omoa.

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Tal y como Tiempo Digital y Tiempo TV lo revelaron en la primera de cinco ediciones de esta serie sobre el cambio climático, desde el 2010, el mar ha consumido 600 metros de playa en Cuyamel. Sin mencionar que cada mes el agua avanza un metro más.

Fuertes marejadas también impiden la actividad de la pesca en Cuyamel. (Cortesía Contra Corriente).

Pero fue en 2017, cuando los pobladores de ese sector vivieron la mayor pesadilla, ya que en tan solo 10 días: del 5 al 15 de enero, el mar avanzó 25 metros sin previo aviso.

Ante ello, Cabrera prevé que si ocurre una marejada de 8 a 9 pies, «moriría toda la población que radica en esta zona».  Al tiempo que agregó que «esos pobladores están en una trampa mortal».

Sumado a ello,  solo existen tres lanchas en la comunidad y esas han servido en los últimos cuatro años para evacuaciones, relató el experto.

Salinidad afecta los cultivos

La pesca disminuye y la pobreza y calamidad aumentan. (Cortesía Contra Corriente).

En palabras textuales del experto, «la salinidad del mar provoca que la gente no pueda cultivar porque esta perturba el suelo, y las especies que viven a orilla de la costa no están acostumbradas al alto grado de salinidad».

En ese sentido, el futuro es incierto para los pobladores del citado sector, quienes, hasta la fecha, ya son 84 familias en riesgo, mismas que suplicaron a las autoridades municiapales que las reubicaran en otro sector, pero aún no reciben respuesta.

Pobladores de Cuyamel, muestran su preocupación ante la acelerado avance del mar hacia su comunidad.

Todo lo antes expuesto, «repercute en la comunidad porque si no podemos producir, hay pobreza y la calamidad incrementa. Esto se traduce una carga más para el Gobierno», aseguró Cabrera.

Unas 50 casas han sido afectadas en su totalidad, según Cuerpos de Conservación de Omoa.

Sumado a ello, el biólogo explicó a Tiempo Digital y Tiempo TV que las casi cien familias afectadas no priorizan la educación de sus hijos, sino más bien luchan a diario por «sobrevivir» en una zona que fue declarada desde 2012 como «no habitable».

«Aquí se lucha por sobrevivir y no por educarse», aseguró el experto mientras perdía su mirada en el horizonte invadido por la preocupación de que un día el mar cobre la vida de sus paisanos.

Serios problemas de agua para 2050 

En febrero de 2020, el reconocido intelecutal ebrero Yuval Noah Harari, advirtió que Honduras desaparecerá en 2050. Esto debido al modelo económico y educativo que se practica en el país.

Dicha predicción es avalada por Gustavo Cabrera, sin embargo, éste señaló al cambio climatico como mayor responsable.

«Omoa es el municipio que más agua para consumo humano ha tenido, pero ahora nos estamos convirtiendo en desierto»: Gustavo Cabrera.

En su opinión, «el ambio climático generará períodos más largos de verano y más cortos de lluvia. Eso provocará que la cantidad de agua disponible para el consumo humano será menor, ejemplo de ello es Tegucigalpa que ha sufrido por el vital líquido.

«Nosotros creemos que para el 2050, se tendrá serios problemas por el agua y posiblemente hay comunidades que serán reubicadas o van a desaparecer porque no hay agua», dijo tajantemente.

Es oportuno mencionar que actualmente se vive con el 0.03 % de agua dulce en todo el planeta. Esto significa que ese porcentaje es lo disponible para el consumo humano.

No obstante, el biólogo reprocha la tala de árboles, que son la única fuente de producción para el vital líquido

«Omoa es el municipio que más agua para consumo humano ha tenido de toda la zona, pero ahora nos estamos convirtiendo en desierto», lamentó Cabrera.