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lunes, julio 4, 2022

Badabun muestra cómo sobreviven migrantes hondureños en México

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Cada día, miles de hondureños, cansados de la falta de empleo, de la pobreza y de la violencia que reina en Honduras, deciden abandonar el país para ir detrás del «sueño americano», pero muchas veces, por diferentes motivos, los compatriotas no logran cruzar la frontera de EEUU y ante el temor de regresar a Honduras, los inmigrantes hondureños deciden quedarse en México.

El canal de YouTube Badabun realizó un reportaje en «El Chaparral», considerado el campamento de migrantes más grande de todo México. Tal sector queda ubicado en el estado mexicano de Baja California, sitio donde habitan más de mil migrantes de diferentes nacionalidades, incluyendo hondureños.

Viven en condiciones precarias

«El Chaparral» parece como si fuera un país, hay carpas grandes y que a la vista parecen ser mas cómodas, pero también hay otras no tan grandes y que carecen de muchas cosas como ser luz y agua.

En el reportaje se entrevistó a Gerson y Maritza, una pareja de hondureños que contaron que ellos llevan viviendo dos años en ese campamento. Ellos cuentan que antes estaban en Saltillo, una ciudad del estado de Coahuila de Zaragoza, pero que les dijeron que en «El Chaparral», podrían estar más seguros.

En el campamento se les otorgó una pequeña carpa, que usan como «casa», pero dicen que viven muchas necesidades y que tienen que trabajar para poder conseguir muchas cosas básicas. Su fuente de ingreso es buscar ropa en donaciones que a veces recibe el campamento,  luego la venden y así logran conseguir un poco de efectivo.

Venta de baleadas

Yeny es otra hondureña que intentó migrar a los Estados Unidos con sus tres hijos, pero no pudo y no tuvo más remedio que quedarse en «El Chaparral».

En ese lugar, como muchos de sus vecinos, ella debe buscar cómo conseguir el pan de cada día y fue con la tradición hondureña de las baleadas que puso un pequeño local, donde con mucho esfuerzo puede alimentar a sus hijos.

Al ser consultada si es feliz en ese campamento, Yeny dice que no del todo, pero ella tiene la esperanza que algún día podrá entrar a los EEUU. «No muy feliz, porque claro, todos no estamos en buenas condiciones, pero todo por pasar al otro lado», comentó la entrevistada.

La inmigrante hondureña ha logrado poner un puesto de baleadas en el campamento.

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Bebería

En otro extremo del «El Chaparral» vive Johnny, un hondureño que como miles de migrantes, llegó al campamento a la espera de poder ingresar a EEUU.

El joven cuneta que tiene tres hijos y que decidió poner una barbería, donde relata que suele hacer unos 10 cortes al día y así tener dinero el cual es tan necesario ayudar a sus hijos.


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