Artículo de Jorge Vilches: Así cayó el Muro de Berlín

294
Adoquines con la antigua división del Muro de Berlín.

Por Jorge Vilches de https://www.larazon.es/, España. -La constante de los países comunistas y socialistas, incluso los actuales como Venezuela, es que la gente quiere escapar, huir de la miseria y de la opresión que generan. Sin embargo, siempre tienen a corifeos en los países capitalistas que cantan las supuestas maravillas del «paraíso socialista», y ocultan sus crímenes o los justifican.

En Alemania, ejemplo de tantas cosas, es hoy un delito hacer apología del nacionalsocialismo y del comunismo, dos ideologías criminales. En otros países, como el nuestro, las actividades nazis están lógicamente prohibidas, pero las segundas se aplauden. El Holocausto judío está condenado, pero se silencia el genocidio ucraniano de cinco millones de asesinados a manos de los comunistas.

No es de extrañar, por tanto, que se desconozcan los muros que construyeron los comunistas para evitar que su gente escapara del «paraíso». John F. Kennedy, cuando conoció la construcción express del Muro de Berlín, dijo: «Es una solución poco elegante, aunque mil veces preferible a la guerra». Cierto, pero no evitó los conflictos armados ni la muerte por la represión de las tiranías comunistas.

La Guerra Fría supuso que las dos potencias mundiales, URSS y Estados Unidos, no se enfrentaron nunca, pero si lo hicieron a través de terceros países. Y, es más, mucha gente murió intentando escapar del comunismo, saltar sus muros, siempre franqueados por policías sin escrúpulos.

El Muro de Berlín es el símbolo de aquella época y del enorme fracaso del socialismo real. De hecho, su derrumbe dejó noqueada a la izquierda durante una década. Alemania, en el corazón de Europa, fue el campo de batalla política de la Guerra Fría, de la división de la Humanidad en campos irreconciliables.

El territorio alemán quedó partido en tres zonas: una controlada por la URSS, otra por los aliados –Estados Unidos, Francia y Reino Unido–, y la última, Berlín, la capital, tierra de todos, tierra de nadie.

Fracaso del bloqueo ruso

Stalin intentó bloquear Berlín por tierra para ahogar la zona libre, entre el 24 de junio de 1948 y el 12 de mayo de 1949, pero fracasó. Los aliados abastecieron por aire a la población, a la que los comunistas querían matar de hambre, utilizando los tres corredores aéreos que tenían y el aeropuerto berlinés de Tempelhof. La URSS derrotada, retiró el bloqueo, y los aliados aprovecharon para fundar la República Federal de Alemania el 23 de mayo.

La maquinaria burocrática soviética fue más lenta. El 7 de octubre de 1949 fundaba la República Democrática Alemana; tres palabras, tres mentiras. La dictadura quedó en manos del Partido Socialista Unificado de Alemania, y de su líder Walter Ulbricht, supervisado por Moscú. Ocuparon todas las estructuras administrativas y el partido se convirtió en la casta.

Un soldado salta la alambrada que divide el Muro de Berlín.

Irónicamente la RDA insistió en llamarse «Estado de Obreros y Campesinos», pero fueron justamente los obreros los primeros en protestar contra la tiranía comunista. Los socialistas hicieron lo de siempre: intentar el salvamento de sus errores económicos aumentando los impuestos. A esto añadieron un aumento de las horas de trabajo sin incremento salarial.
El 17 de junio, los obreros de la RDA se pusieron en huelga.

Huelga

En Berlín Oriental se reunieron unas 400.000 personas, y se calcula que paró alrededor de un millón en todo el territorio comunista. Al principio solo eran reivindicaciones laborales, pero en seguida la protesta se convirtió en política. Gritos de «¡Basta ya!» se mezclaron con exigencias de libertad y democracia.

El régimen comunista reaccionó siguiendo su tradición. Dieciséis divisiones soviéticas se pusieron en marcha, con 20.000 soldados del Grupo de Fuerzas Soviéticas en Alemania Oriental. A éstas se sumaron los 8.000 efectivos de la Volkspolizei de la RDA. A partir de aquí, y como ocurre siempre que hay una tiranía, las cifras son aproximadas. Detuvieron a miles de personas, entre 7.000 y 13.000. Asesinaron en el momento y al día siguiente a un grupo de entre 55 y 124 personas, y fueron condenados a prisión unas 2.000.

La RFA dijo años después que el número de asesinados había ascendido a 383, incluyendo a 116 funcionarios, con 106 aplicaciones de la ley marcial. El número de heridos fue incontable. Todavía hay quien llama a esto «detener un golpe contrarrevolucionario».