Redacción. En incertidumbre se encuentran los caficultores hondureños ante la imposición de un 10 % de aranceles a las importaciones impuestas por el gobierno de Donald Trump y las implicaciones que esto podría traer a la economía del rubro.
Emilio Medina, productor y exportador de café en la zona norte, expresó su preocupación ante el escenario incierto, señalando que han estado en constante comunicación con la casa matriz que procesa el aromático en los Estados Unidos.
“Se especula que el tostador americano va a asumir este incremento mientras se definen el verdadero destino o los efectos del impuesto”, explicó el cafetalero.
De mantenerse un escenario similar a futuro por parte de las compañías procesadoras o tostadores estadounidenses, el café hondureño no sufriría efectos nocivos para la economía de los productores.
“Ellos atribuyen que ellos van a proteger su cadena de consumo, o sea, no van a afectar el consumidor para que el café se siga produciendo, cosa que es muy favorable para Honduras”, manifestó.
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Sin embargo, el rubro se mantiene en incertidumbre, pues el tostador americano tendrá su tiempo prudencial para resistir este nuevo aumento.
Buena relación es clave
Medina hizo énfasis en que se debe mantener una relación comercial diplomática saludable con los Estados Unidos. Pese a que Honduras es un país pequeño, el grano y otros productos en Norteamérica son importantes, destacó.
En caso de efectos negativos, los caficultores podrían comenzar a buscar nuevos mercados. También podrían buscar una mejor competitividad contra países que venden su café a Estados Unidos, pero que recibieron un arancel mucho mayor que Honduras.