“En vez de tamales, tuvimos lodo”: amargo fin de año dejaron Eta e Iota en La Lima

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Año Nuevo por Eta e Iota
Navidad fue en la calle y Año Nuevo también.

HONDURAS. «En vez de tamales, lo que tienen es lodo, y en vez de una buena cena de fin de año, lo que les quedó fue un fuerte mal olor», así lo expresó José Yanes, un hondureño que vivió una «amarga navidad», luego de resultar afectado por las inundaciones que generaron, en noviembre pasado, las tormentas tropicales Eta e Iota, especialmente en el Valle de Sula, zona norte el país.

A don José y su familia, el cierre del fin del año los agarró limpiando el lodo y reparando el techo de su hogar. Según contó, a través de medios locales, la colonia donde ellos viven le dicen «La Perdida», porque quedó totalmente destruida después del paso de Eta e Iota.

«En ninguna llena nosotros habíamos visto lo que sucedió en esta. Las casas quedaron sin techos, a la mía, el agua casi le arranca las paredes», relató el afectado.

A doña Martha García, también le ha tocado vivir la dura realidad de miles de hondureños, es decir, dormir en el suelo esperando una ayuda que no llega. «No quedó nada, aquí fincas y plataneras se fueron, todo quedó bien barrido acá», lamentó la acongojada mujer.

De igual forma, contó que en está «amarga Navidad» que dejó Eta e Iota solamente comen un poco de arroz para no «morirse de hambre». «Nos  toca dormir en pedazos de madera porque no tenemos camas, el agua se las llevó», dijo la señora.

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Lluvia y frío vuelve calvario existir de más de 1,500 personas

Además, la lluvia y el frío ha vuelto un calvario el existir de más de 1,500 personas que lo perdieron todo durante los fenómenos naturales.

«Estamos tristes porque nos quedamos sin nada. Vino Navidad y no tenemos nada, los niños pidiendo tamales y estrenos pero de dónde, no tenemos nada, si nos toca dormir en el suelo en un pedazo de nailon», manifestó otra de las afectadas que no se identificó.

Igualmente, la compatriota contextualizó que otro problema que padecen es la gran cantidad de zancudos que hay en la zona, algo que vuelve aun peor su delicada situación.

Sobre el tema, el acalde de la Lima, Santiago Motiño, aseguró que hay 300 familias que viven a orillas del bulevar y que podrán regresar a sus hogares, probablemente hasta febrero.

«En total de damnificados tenemos más de 300 familias. Hay personas que están en el bulevar y que probablemente va a pasar enero y febrero y allí van a estar todavía. Una cosa es perder el menaje y otra es perder su casa, eso si es difícil sinceramente se los digo», expresó el jefe edilicio.

Ante esa situación el alcalde pide paciencia a los pobladores de La Lima que están angustiados porque las ayudas no llegan. Mientras que, pesadas maquinas trabajan en la reconstrucción de una Lima destruida por las inundaciones.


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