Redacción. El aloe vera, una planta venerada por sus propiedades curativas desde la antigüedad, ha trascendido la medicina tradicional para consolidarse como un ingrediente estrella en el cuidado facial moderno.
Su creciente popularidad internacional se apoya ahora en una sólida base de investigaciones biomédicas que exploran sus efectos en la hidratación, reparación y protección cutánea, validando su eficacia bajo los rigurosos estándares de la dermatología contemporánea.
La especie más estudiada y reconocida por sus aplicaciones en la piel es el Aloe Barbadensis Miller. Sus hojas, repletas de un gel transparente, son una mina de polisacáridos, vitaminas, minerales, enzimas y aminoácidos. Según el International Journal of Medicine, tanto el gel interno como la cáscara externa de la planta poseen propiedades biológicas significativas.
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Estos componentes actúan conjuntamente para prevenir el envejecimiento celular, ofrecer protección contra la radiación ultravioleta, estimular la reparación de los tejidos y fortalecer la función barrera de la piel. Además, el gel de aloe vera, cuando se aplica tópicamente, ha demostrado mejorar la cicatrización de heridas y favorecer la retención de humedad en la epidermis, según una revisión difundida en Wounds. Los expertos coinciden en que los mejores resultados se obtienen con productos que contienen una alta concentración de extracto puro de esta especie.
Precaución
A pesar de su fama, los especialistas desaconsejan el uso directo del aloe vera recién extraído de la planta sobre la piel. La National Library of Medicine de Estados Unidos advierte sobre los riesgos de contaminación microbiana y la exposición a compuestos irritantes, como las antraquinonas presentes en la savia amarilla de la cáscara. Aunque las reacciones alérgicas son raras, pueden ocurrir casos de dermatitis de contacto, enrojecimiento y picazón.
Por ello, se recomienda encarecidamente emplear productos clínicamente testeados y sometidos a estrictos controles de calidad. El gel procesado industrialmente no solo es más seguro, sino que también garantiza una dosificación adecuada de sus principios activos. Además, Mayo Clinic subraya la importancia de evitar aplicar aloe vera en heridas graves sin supervisión médica, ya que podría interferir en la cicatrización y propiciar infecciones.

Rutina facial
Incorporar el aloe vera en la rutina facial con formulaciones verificadas contribuye a mantener la hidratación, calmar irritaciones y reducir la inflamación post-solar. Se recomienda aplicar una fina capa de gel sobre la piel limpia, dejar actuar de 15 a 20 minutos y luego enjuagar con agua fresca.
Respecto a su capacidad para eliminar manchas en la piel, los estudios actuales sugieren que el aloe vera tiene efectos más preventivos y antioxidantes. Ayuda a limitar el daño oxidativo y protege contra el fotoenvejecimiento inducido por la radiación ultravioleta. Sin embargo, la evidencia clínica para la eliminación de manchas oscuras ya establecidas es insuficiente. La fotoprotección y el control dermatológico siguen siendo las estrategias primordiales para tratar hiperpigmentaciones intensas.