A.L. también acogerá a refugiados de Medio Oriente

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TOPSHOTS Refugees of different countries accompanied by police officers walk on the railway tracks near Szeged town as they broke out from the migrant collection point near Roszke village of the Hungarian-Serbian border on September 8, 2015. Hungary's border with Serbia has become a major crossing point into the European Union, with more than 160,000 entering Hungary so far this year including 2,706 on September 7, 2015 alone, police said. AFP PHOTO / ATTILA KISBENEDEK

Montevideo, Uruguay- Los primeros refugiados sirios recibidos el año pasado por Uruguay se manifiestan para poder abandonar el país, pero varios países latinoamericanos dicen estar dispuestos a acoger a una parte de los miles de migrantes que huyen de los conflictos en Medio Oriente.

Acostumbrado a hacer declaraciones altisonantes, el presidente socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, fiel apoyo del régimen de Bashar al Asad, declaró el lunes de noche querer que vengan «20.000 sirios, familias sirias, a nuestra patria venezolana», que ya cuenta con «una gran comunidad siria».

Pero su anuncio no está exento de segundas intenciones, estima Elsa Cardozo, profesora de Relaciones Internacionales en Caracas, para quien «el gobierno trata de maquillar con esto los daños provocados por el estado de excepción y las deportaciones colectivas de colombianos» desde hace tres semanas, incluidos algunos que gozan del estatuto de refugiados.

La presidenta Dilma Rousseff (del izquierdista Partido de los Trabajadores) aseguró el lunes por su parte que estaba dispuesta a recibir «con los brazos abiertos» a los refugiados» que, «expulsados de su patria, quieran venir a vivir, trabajar y contribuir a la prosperidad y la paz de Brasil».

Con más de 2.000 refugiados sirios, Brasil es el país  de América Latina que ha acogido a más ciudadanos de esa nacionalidad desde que comenzó la guerra en 2011.

Hace dos años, el gigante latinoamericano flexibilizó los procedimientos de inmigración para los sirios y se dispone a prorrogar la medida.

 «Tragedia»
«Durante los últimos cuatro años hemos pasado de 4.000 refugiados a 8.400», explica a la AFP Beto Vasconcellos, funcionario del ministerio de Justicia y responsable del Comité Nacional para los Refugiados (Conare) de Brasil.

Otro tanto ocurre en Chile, adonde por el momento no ha llegado ningún refugiado. El martes el ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz, confirmó que «la decisión (de recibir refugiados) fue tomada por la presidenta» Michelle Bachelet (izquierda).

En Argentina, un programa oficial destinado a los sirios puesto en marcha en octubre de 2014, permitió recibir a 90 personas.

Alberto Adrianzén, representante de Perú en el Parlamento Andino (que incluye asimismo a legisladores de Ecuador, Colombia y Bolivia) propuso el lunes crear una «visa humanitaria» para los sirios. «No podemos quedarnos de brazos cruzados».

Frase
«Si se nos pide, con mucho gusto estamos dispuestos a abrir las puertas»,  presidente de Panamá, Juan Carlos Varela.

El lunes cinco familias con niños depositaron sus pertenencias frente a la sede de la presidencia, en Montevideo, y piden abandonar el país, donde dicen que encontraron dificultades para integrarse y serios problemas económicos, a pesar de los subsidios oficiales que reciben, que pueden llegar hasta los 2.000 dólares mensuales según el número de integrantes de las familias.

«No dejamos la guerra para morir aquí en la pobreza», declaró a la AFP Maher el Dis, de 36 años. «Es un lugar  que no está adaptado para los refugiados», afirma.

Fernando Branco cree que, a pesar de la buena voluntad gubernamental, en Brasil «no hay una política consolidada para recibir refugiados. Brasil no tiene una secretaría para ocuparse del tema y depende del ministerio de Justicia. Por el momento, «esto sigue siendo bastante caótico», agrega.

El Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) anunció el martes que en lo que va del año 380.000 migrantes originarios de países en conflicto llegaron a las costas europeas a través del Mediterráneo.

La guerra civil en Siria, según ACNUR, obligó a huir del país a 3,8 millones de personas y otros 7,6 millones se desplazaron internamente.