Cantos de obsidiana, un cuento hondureño con mensaje de libertad y esperanza

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Cantos de Obsidiana

HONDURAS. «Cantos de obsidiana», escrito por el historiador y catedrático de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) Darwin Maradiaga, pretende transmitir con metáforas, un mensaje de esperanza y libertad «real» a cada personas que lo lea.

Según Maradiaga, autor de dicho cuento, un verdadero mundo de libertad solo puede ser posible si la sociedad crece intelectualmente. A esto, metafóricamente él llama «filo de obsidiana». La obsidiana es una piedra volcánica utilizada hace muchos años para cortar, con la que el hombre cazaba y construía arma de defensa.

«Si utilizamos el filoso canto de obsidiana en nuestros corazones», venceremos los temores espirituales y materiales que se nos presenten, los que se aparezcan durante esta cuarentena y los que surjan al finalizar esta, comenta su autor.

«Cantos de Obsidiana, es un cuento, que intenta responder con metáforas, a planteamientos epistemológicos del mundo occidental. Tiene como propósito que los lectores en general, obtengan una síntesis de información vital pero entretenida, sobre la posibilidad real y esperanzadora, de que un mundo equitativo para la humanidad, sí es posible», dijo.

«Es posible si reflexionamos durante este contexto de confinamiento, que podemos aprovechar para alimentar nuestro espíritu. De este modo, utilizar el filoso canto de obsidiana en nuestros corazones. Y solo así, superar con valentía, todas las dificultades que presente la cuarentena y el mundo que surgirá cuando esta termine», explicó.

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Cantos de obsidiana

Darwin Maradiga. Historiador. Poeta. Cantante de hip-hop. Catedrático de la UNAH.
El 20 de julio del año 2020, el sol ofreció como tributo, su luz para conmemorar en los 298 municipios de Honduras, el Día del guerrero lenca Lempira, y durante los festejos locales, personas medrosas en todas partes del mundo que descansaban al mismo tiempo por causa de la pandemia, soñaron que eran niños, y portando filosos cuchillos de obsidiana, cayeron dentro de una hondonada.
Debido al oscurantismo del lugar, no podían distinguir el rostro de nadie, entonces acordaron con cantos, no matarse unos a otros, y utilizando el tacto en sus manos, se tocaban para identificarse.
En ese caminar, alguien palpó un ser insensible que no tenía ojos, defecaba huesos humanos, y por cada uno de los cuatro hocicos que rodeaban su cabeza, expresó lo siguiente:
– «Esclavizaré sus cuerpos con mi ejército» dijo en un idioma egipcio antiguo, y estando ocupado en pujar, no olfateó que los niños se convirtieron en adolescentes…
– «Dominaré sus mentes con mis leyes» habló en un idioma griego antiguo, y entretenido en eructar, no se enteró que los adolescentes se hicieron jóvenes adultos…
– «Intimidaré sus espíritus haciéndoles creer que después de la muerte serán castigados con fuego, porque ignoran que son inmortales al reencarnar siempre, dentro de uno de los tiempos en compás de 4/4, acorde a la armonía rítmica de la naturaleza» mencionó en idioma latín medieval, y al estar distraído en emitir sonidos guturales, los jóvenes adultos se transmutaron en adultos maduros…
– «Durante cada experiencia de sus vidas, trabajarán para mí, convirtiendo en oro, todo lo que produce la tierra, y después los comeré para no morir» afirmó jadeando en idioma inglés moderno, y mientras terminaba de expulsar restos óseos en el excremento, detectó la ausencia del miedo infantil, pero ya los adultos maduros se habían transformado en gloriosos atlantes, que disponían de visión nocturna, si, la de los mismos atlantes que habían poblado el continente preamericano en el inicio de los tiempos.
Estos atlantes del siglo XXI, se organizaron en silencio, planificando atrapar al leviatánico reptil bípedo, y dirigiéndose hacia este, tomaron el control amordazándolo, atando sus garras, pezuñas, y cola, estirándolo en cinco direcciones.
En sintonía mental y sincronizados en acciones, empuñaron sus armas de obsidiana, y cortando el grueso cuero de la bestia, la desmembraron en suficientes partes, que utilizaron para construir una larga cuerda, que, al lanzarla con fuerza, traspasó la oscura nube que cubría el lugar, y se ancló en una luna que parecía estar dentro de la atmósfera terrestre.
Todos subieron y salieron para vivir en la actualidad, acorde a capacidades humanas, que ya habían sido propuestas por los siguientes descendientes de los atlantes antiguos, como: los ancianos aztecas, que proclamaron libertad, desde Rusia; los escribanos mayas, que anunciaron igualdad, desde China; y los sabios incas, que declararon fraternidad, desde La India.
Fuera de la hondonada, estos neoatlantes de todas partes del mundo, despertaron valientes del sueño colectivo, en sus respectivos países y pueblos, ese Día de Lempira. Y durante el surgimiento de la pandemia en el año 2020, su desarrollo en 2021, su fin en 2022, y en adelante, estas personas irían informando a otros lo soñado, de forma paulatina, sin temor a nada, con sus ¡cantos de obsidiana!
– Fin –
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Tegucigalpa. (La casa de los sabios)
Honduras.
Centroamérica.
Lunes 20 de julio.
Año 2020.