TEGUCIGALPA. Pedro Atala, empresario hondureño y varios hondurenos se convirtieron hoy en héroes anónimos porque sin importar peligros se atrevieron en ayudar a rescatar a los seis tripulantes del avión privado que se salió este martes de la pista del aeropuerto internacional de Toncontín, en la capital.

Pedro Atala relató los hechos, ya que al pasar por el lugar y ver lo sucedido se dignó en ayudar. “Junto con el personal y seguridad de la empresa nos metimos directamente al avión que se partió en dos”, contó Atala.

“Afortunadamente no fue tan grave, ya que pudo haber sido trágico, es un jet privado de escala menor”, señaló. Tambien dijo a periodistas que “no afectó a nadie de gravedad, pero todos salieron caminando, a excepción de uno que tenía un golpe en la espalda”. A

su vez reconoció la labor que emprendieron en ese momento los bomberos. “Los bomberos hicieron su labor de llegar rápido porque el ala del avión empezó a derramar mucha gasolina por esa zona”, concluyó Atala.

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Se repite la historia

El pasado 30 de mayo del 2008 también se registró un accidente aéreo en donde fallecieron cinco personas. Se trata del accidente de avión Airbus 320 que transportaba 124 pasajeros. La aeronave se salió de la pista del Aeropuerto Internacional Toncontín.

Ese día el avión venia desde San Salvador, se salió de la pista y cayó en la calle cerca de Camosa. Ante el impacto se partió en tres partes.

Las víctimas mortales en este fueron identificadas como Harry Brautigam, presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Además, Jeanne Chantal Neele, esposa del exembajador brasileño en Honduras, Bryan Michael Nele y Cesare D’Antonio Mena, capitán del avión. También cobró la vida de dos personas que circulaban por la zona en un pick-up y quedaron atrapados por la estructura.

Es importante mencionar que en esa ocasión también Pedro Atala intervino junto a sus colaboradores en el intento de rescate tras el fatídico accidente aéreo.

Aunque a la postre se concluyó que un error del piloto provocó el siniestro aéreo, el hecho marcó a Toncontín como un aeropuerto inseguro. Y los fantasmas de una reubicación despertaron por unos meses. Pero nunca hubo una propuesta formal que amenazara su funcionamiento a corto plazo.

La investigación determinó que ese 30 de mayo del 2008 falló la pericia del capitán D’Antonio. Según las conversaciones entre cabina y torre de control, esa mañana estaba
opaca. Los controladores aéreos determinaron que había apenas dos kilómetros de visibilidad. Esto, cuando lo requerido para un correcto aterrizaje es de cuatro a cinco kilómetro.

Los dos episodio que han marcado la vida del empresario hondureño, Pedro Atala.