Félix Molina: «La delincuencia y el sistema busca callar las voces críticas»

El periodista relató sobre el atentado ante una radio local de la ciudad de El Progreso, Yoro

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Periodista hondureño Félix Molina

HONDURAS.-El periodista hondureño Félix Molina, quien fue víctima de un intento de asalto así como de un atentado en el que recibió cuatro disparos, compareció ante una radio local de la ciudad de El Progreso, departamento de Yoro, donde relató lo sucedido la noche que aquel fatídico lunes 2 de mayo.

Al ser consultado si es sobreviviente de la delincuencia común o del sistema que busca callar las voces críticas en el país, el comunicador consideró que “de ambos porque la situación en Honduras se ha vuelto tan precaria para casi todo el mundo que no puede tener un chaleco antibalas, un vehículo blindado, un militar o policía como escudo lo cual es una situación que afecta a la comunidad mundial”.

Molina expresó que “cada vez menos personas están interesadas en hacer turismo, así como en invertir su plata en un país cuyas instituciones están invisibles y donde la vida como un derecho humano ha pasado a una escala de menosprecio por lo que me ponía a mí en igualdad de condiciones a los seres humanos que habitamos este país”.

Sin embargo, ante mencionadas adversidades manifestó que “no podemos menospreciar la responsabilidad que el Estado tiene de hacerse cargo de nosotros como el fin supremo de la sociedad y las instituciones públicas, por lo que ambas realidades ahora que lo veo bien tocan en mi caso”.

soy sobreviviente, porque la situación en Honduras se ha vuelto tan precaria para casi todo el mundo, que no puedes tener un chaleco antibalas o un vehículo blindado

EL DÍA DEL ATENTADO

El director de la Asociación Alternativas en Comunicación (ALTER-ECO), relató que el día del atentado “era un día feliz, muy alegre pues era feriado y lamentablemente el 1 de Mayo fue pasado para el día lunes que suele ser un día desafecto pues a casi nadie le gusta, pero ese 2 de Mayo era todo libre en Tegucigalpa, así como el tráfico era suave”.

Narró que “fue hasta las 12:45 cuando yo viajaba a producir y transmitir un programa de radio en una colonia de Tegucigalpa y allí en medio de los malabaristas, vendedores de aguate y limpiadores de vidrios que permanecen a inmediaciones de los semáforos, aparecieron también hombres que no tenían vacaciones junto a una mujer de apariencia rubia y de tez blanca  con un arma y fue entonces que empezó a cambiar mi día porque me asustaron”.

Añadió que “además fue curioso porque un taxista hábil convirtió un intento de robo de celular o ataque a mi persona en un acto casi heroico porque no es común que un conductor del transporte público que esta tan expuesto a la persecución de las pandillas hiciera una maniobra para salvarse él y salvarme a mí de un ataque”.

Molina, expresó que luego del incidente “yo hasta me olvide, porque en mi vida como periodista trato que la sociedad no conviva con el miedo ya que es un mal negocio para la solidaridad y lo considero como el peor de los mecanismos que usa el sistema capitalista para competir y generar bienes y servicios y por ello me olvide que había sufrido yo mismo un ataque”.

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Contó ese mismo día tras unas cinco horas luego de salir de un programa radial “tipo 6:45 de la noche, por curiosidades de la vida ese día queda marcado en mi calendario, justo en el mismo lugar ya sin menos opciones que al medio día un taxista en la tarde noche amedrentado se puso a llorar y los atacantes vi que hizo contacto visual conmigo y me reconoce a lo que me dijo ahora de esta no te escapas”.

“Fue en ese momento que por instinto natural provocados por intimidación intente abrir la puerta del taxi, ya que me sentí reconocido por uno de ellos, a la vez me sentí acorralado y atacado al mismo tiempo, ahora puedo decir después de 9 días que me produce unas imágenes extrañas en mi mente que son las que tengo que sanar porque no quiero vivir con ellas”, aseveró.

El comunicador indicó que “en este escenario de país descompuesto hay tantas maneras de enviar mensajes unos grupos a otros a lo que me siento como especie de mensajero  porque si la intensión hubiera sido matarme era tan fácil dispararme en otra parte del cuerpo, pero me dispararon en las piernas donde podría ser un disparo inocente, por lo que no se si era enviar un mensaje diferido o directo el cual en todo caso ya fue pasado”.