Es posible que con un hogar a la vez, una escuela a la vez, un colegio a la vez, una iglesia a la vez, una región a la vez, una corte a la vez, una institución a la vez, el país vaya teniendo un nuevo rostro. Porque al final del día, la meta no debe ser que Honduras tenga menos índices de criminalidad. Sino que tenga más evidencias y testimonios de humanidad. Porque una Honduras más humana será siempre una Honduras más segura.

Un bocado a la vez.