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       En 1904 el entonces presidente estadounidense, Teodoro Roosevelt, declaró que Estados Unidos era el “gendarme” de la América Latina. Y asà sucedió. Roosevelt intervino en Panamá ayudándole a independizarse de Colombia a cambio de construir el canal interoceánico que unirÃa los dos mares y que pertenecerÃa a los Estados Unidos a perpetuidad. Roosevelt también intervino en Puerto Rico y, desde esa intervención, la isla pasó a ser un protectorado de los Estados Unidos. La hegemonÃa que Teodoro Roosevelt impuso convirtió a toda Latinoamérica en el traspatio de los Estados Unidos. Se instalaron las grandes empresas multinacionales en todos nuestros paÃses y los asuntos polÃticos eran controlados desde Washington. Durante más de un siglo nos adaptamos a vivir asÃ, es decir, siendo satélites de la polÃtica intervencionista estadounidense… y a eso se llamó democracia, aún cuando Washington ponÃa y derrocaba presidentes. Fue la polÃtica arrogante e insólita de los Estados Unidos la que mantuvo en el poder a dictadores como Batista, Trujillo, Somoza, Pérez Jiménez y a tantos otros de triste recordatorio. La América Latina llegó a ser de los “mÃsteres” y todo mundo parecÃa estar feliz y satisfecho, pero la realidad era otra.Â
       La polÃtica intervencionista de los Estados Unidos tenÃa un tan solo interés y era explotar nuestros recursos naturales, algo que hizo sistemáticamente durante décadas. MantenÃa a los dictadores oprimiendo a los pueblos para salvaguardarlos del comunismo soviético… donde mandaba el imperialismo yanqui no podÃa intervenir el imperialismo soviético. Y fue asà como los dictadores de todas las republiquitas latinoamericanas se aferraron al poder, creando dinastÃas y cubriéndose de grandes fortunas mientras sus pueblos se morÃan de hambre y todo aquel que osaba rebelarse contra el sistema establecido por Washington, era tildado de “comunista” y enviado a la cárcel, de donde nunca salÃa porque, en muchos casos, era torturado y asesinado por los secuaces del dictador. Asà cometieron horrores y atrocidades hombres sin escrúpulos ni principios como Trujillo, los Somoza y Batista. Venezuela pertenecÃa a la multimillonaria familia Rockefeller y las minas de estaño en Bolivia a Antenor Patiño… todo con la ayuda directa de los Estados Unidos.
      Por esa razón, por la hegemonÃa que los Estados Unidos mantuvo en nuestra región, fue que surgió el odio hacia su gobierno y su polÃtica. Nadie querÃa a los “americanos”, pero eran ellos los dueños de todo.
      De pronto surgió la figura de Fidel Castro, en la Cuba batistiana, al frente de una revolución que logró derrocar al tirano. Batista salió huyendo buscando refugio en la República Dominicana mientras los barbudos de Fidel entraron triunfantes a La Habana en horas de la madrugada del 1 de enero de 1959. Con el triunfo de la Revolución Cubana empezaron a cambiar las cosas en la América Latina. La revolución de Fidel fue la precursora de los cambios que estaban por venir en el traspatio de los Estados Unidos. Ningún gobierno estadounidense ha podido derrocar a los hermanos Castro. Fidel se mantuvo en el poder desde que lo asumió ese primer dÃa de enero de 1959… y lo demás es historia. La hegemonÃa de los Estados Unidos empezaba a desquebrajarse. Trujillo serÃa asesinado y Anastasio Somoza derrocado por la Revolución Sandinista.
      Hemos pensado que surgieron dos héroes. Uno fue —quiérase o no— Fidel Castro en el siglo XX y el otro fue Barack Obama, al ser elegido a la presidencia de los Estados Unidos en los últimos meses del 2008. Obama fue juramentado el 20 de enero del 2009… y quiso transformar la imagen de los Estados Unidos. Obama comprendÃa a cabalidad que el mundo estaba contra la polÃtica expansionista estadounidense, asà como comprendÃa que el mundo rechazaba la arrogancia imperialista de Washington. Eso lo dijo tanto en Europa como en Trinidad y Tobago, y decidió cambiar la imagen de los Estados Unidos, pero no resultó. El Presidente no sólo recibió duras crÃticas de los senadores conservadores de la ultraderecha sino de los sectores del pueblo que se consideran auténticamente “americanos.” Se acusó a Obama de ser musulmán y socialista. La transformación tuvo que detenerse. El Presidente recibió varias amenazas de muerte.
       Al surgir el conflicto en nuestro paÃs el 28 de junio, ese conflicto que interrumpió el orden constitucional, Estados Unidos pareció favorecer la causa constitucionalista de Honduras pero, nos equivocamos. El gobierno de los Estados Unidos ya veÃa con inquietud cómo los paÃses, otrora sus satélites incondicionales y lacayunos, se volcaban hacia el socialismo… y que Honduras hiciera lo mismo fue inadmisible para Washington. ¿Nos traicionó Obama? Dijimos en una ocasión que nos habÃa traicionado, pero retiramos lo dicho. Lo único que hizo el presidente Barack Obama fue no intervenir en nuestros asuntos internos, tal como lo prometió en Trinidad y Tobago. La crisis es responsabilidad nuestra y a nosotros nos toca resolverla.
Diciembre 9, 2009Â
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