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El periodista Luis Galdámez, el único periodista hondureño que acompañaba al derrocado presidente Manuel Zelaya, salió ayer de la embajada de Brasil luego de permanecer 75 días cubriendo lo que allí adentro ocurría.
Galdámez, aseguró que el rechazo al golpe de Estado lo llevó a acompañar y solidarizarse con el mandatario depuesto, dijo a TIEMPO que tuvo que abandonar la sede diplomática por sus seis hijos que lo reclamaban en su hogar.
“Estuvimos en esa lucha con el presidente a favor de la democracia y la paz. Recuerdo que también tuve que cruzar cerros y montañas para llegar a la frontera con Nicaragua cuando quiso ingresar Zelaya la segunda vez al país y luego crucé al país vecino”, relató el comunicador y padre soltero.
Esas actividades provocaron que la policía y militares le destruyeran incluso un vehículo de su propiedad con la excusa de estar buscando drogas, relató a este rotativo al que además dijo que ahora teme por su vida.
Galdámez, junto al fotógrafo hondureño y corresponsal de la agencia de noticias AFP, Orlando Sierra, pasó varias semanas y luego salió, quedando en el interior únicamente un reportero de nacionalidad norteamericana.
Sus convicciones lo llevaron a respaldar las causas de Zelaya –añadió- porque “incluso ni siquiera llegué a ser monedita de oro de los funcionarios y el propio mandatario en casa de gobierno, y no pertenecía a grupo de periodistas allegados que luego le metieron una puñalada al presidente”.
Reconoció que ha recibido amenazas, “ya están pasando carros que muestran fusiles y se detienen frente a la casa y recibo mensajitos. Desde ahora señalo como culpables de cualquier atentado contra mi vida y de mi familia a Roberto Micheletti y al general Romeo Vásquez Velásquez”, expuso.
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