Opinión de Rodolfo Pastor: Más de lo mismo y viejos y nuevos pilares de JOH

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Joh
No alaba la nueva amnistía

Rodolfo Pastor Fasquelle (Sansón). -Puesto que está en el poder haciendo lo que le da la gana a como da lugar, e instalado en el autoelogio y el rechazo a cualquier crítica, JOH no tendría que prometer más. Su gente votará por él para seguir y no para otra cosa, y entonces no hace falta un plan nuevo. Y así se había venido vendiendo, que lo bueno siga. Pero no. Al lanzamiento de su campaña continuista, antier anuncia que se propone ir por más, conjurar nuevos espejismos. Pilares. Siete.

¡Como si no estuviera fingiendo en continua campaña continuista desde que se juramentó! ¡Quien sabe que crea JOH que son los pilares! Término arquitectónico extraído –creo- que de la retórica del PNUD y que según la Real Academia de La Lengua [1] significa elemento estructural… con función de soporte.

Desde hace tiempo él ha llamado pilares a sus planes. En 2013 habló de tres pilares. El año pasado en CEAL hablo de seis pilares en Miami. ¿Pero pilares para sostener que? ¿Cuál friso y cual país? Nunca ha esbozado JOH la estructura superior.

¿Acaso no sería indispensable? Ahora, previo a viajar por un día a EUA a una entrevista con su amigo el subsecretario Nealon, que quizás quiere ponerle condiciones a la prórroga del TPS, el actual mandatario y aspirante a mandatario ha hecho una exposición magistral de power point sobre su nuevo programa ante selecto auditorio y dócil prensa, que reproduce la propaganda de Casa presidencial.

¡Sin preguntas! La prensa no solo no pregunta, calla como dice Salva lo que sabe o canta y baila un paso al frente dos atrás pero siempre alabando y aplaudiendo a su Sr. Siete Pilares

Innovación para crecer, Acceso al crédito, Honduras como plataforma logística; Educación y Salud, Seguridad y Defensa; Estabilidad y confianza y Transparencia y rendición de cuentas. No es que sean descabellados los planteamientos.

El primero, de que la economía crezca innovando el procesamiento las materias primas que produce para agregar valor tiene mucho sentido. Especialmente si cree que vamos a poder ¿competir en la esfera global, con las grandes transnacionales que hoy procesan y mercadean alrededor del planeta nuestro café, fruta, madera? No deja de suponer una dificultad sobre todo porque ni Juan, ni el país tampoco, cuentan con los recursos para ese fin. Y el costo es elevado. Pero soñaba el Abad y JOH sabe soñar también. Y tiene derecho. O ¿es paja?

El segundo pilar ofrece acceso al crédito, presumiblemente a la producción, porque el consumo lo tiene sobrado. JOH ha estado tratando de bajarle la rentabilidad al crédito para el consumo, por ejemplo, los intereses a las tarjetas pero no puede con los banqueros. Ha promovido programas para financiar al productor. Y su gente lo pajea y le dice que anda bien en agro, en mypimes y vivienda.

Pero siendo el mejor informado sabe que es mínima la proporción de beneficiarios que han alcanzado esos programas, entre otras cosas porque las líneas de producción son poco competitivas, los ingresos precarios. Y los necesitados del financiamiento no llenan los requisitos ni disponen de garantías. Habló de una nueva banca de desarrollo. ¿Por qué no? Suena rico, sin olvidar que han fracasado antes tres, por mal manejo.

La frase que la expresa quizás es novedosa. Más bien es vieja (tiene antecedentes coloniales desde el s. XVI) y no ha dado nada la idea del tercer pilar.  Converter a Honduras en plataforma logística mundial. ¿No es paja eso? Abreva la ocurrencia en los macro proyectos que por ahí han circulado entre supuestos visionarios.  JOH asegura que ya ha avanzado en esa dirección con los corredores y puertos, las inversiones en infraestructura aeroportuaria. ¿Palmerola hoy es? Y de repente como sus antecedentes y también las ciudades modelos, la plataforma logística es una quimera, falsa panacea, espejismo, como a principios del s. XIX la idea de que Centroamérica seria el ombligo del comercio mundial y luego de que el inconcluso ferrocarril nacional enriquecería al país al que solo endeudó largamente, favoreciendo la corrupción.

Tampoco convence mucho el cuarto pilar que se propone innovar en educación educando al joven para el plan 20 20, ese que nunca arrancó y quien sabe para a donde va.

Porque, aunque muchos empresarios quieren que les entrenemos operarios, los educadores sabemos que hay que educar primero para la incertidumbre, preparar gente con valores y cualidades ante lo que no se puede anticipar y no principalmente en destrezas para una condición tecnológica pasajera.