Viernes, 15 Febrero 2013 22:58

Se retira el botones más antiguo de San Pedro Sula

San Pedro Sula, Honduras

Miguel Cruz Castro, conocido como “Miguelito”, el botones más antiguo de San Pedro Sula, se jubiló después de  haber abierto durante 44 años las puertas del Hotel Sula a miles de personas, incluido John F. Kennedy  Jr. (1960-1999) y otros  personajes reconocidos en el mundo.

Luego de 15 días de estar en retiro, Castro visitó ayer el hotel vestido de camisa celeste manga larga arremangada, pantalón caqui y tenis, una vestimenta que contrasta con el uniforme negro (pantalón) y blanco (camisa) que portó argullosamente en los últimos años. La labor de botones y su carisma convirtieron a “Miguelito”, originario de Valle, en un personaje destacado en el ambiente urbano de San Pedro Sula, pues él no sólo abría la puerta a los huéspedes y visitantes del hotel, sino que a muchos de ellos les entablaba conversación sobre cualquier tema y les contaba historias extravagantes, pero reales.


John F. Kennedy Jr.

La única vez que el extinto John F. Kennedy, Jr. visitó San Pedro Sula almorzó en el Hotel Sula. “Miguelito” le abrió la puerta y lo invitó a pasar. La misma acción hizo con la salsera cubana Celia Cruz (1925-2003), el ex presidente de Panamá Omar Torrijos (1969-1981), el ex mandatario hondureño Oswaldo López Arellano (1921-2010) y otros políticos. En su niñez, en el departamento de Valle, se dedicó a cultivar ajos, tomates y cebollas, luego perteneció a la Iglesia Evangélica Judío Mesiánica.  Vivió en Peña Blanca, donde estudió hasta el segundo curso. A los 24 años, se instaló en San Pedro Sula para trabajar “echando  carbón al fuego” en una empresa que fabricaba tubos metálicos.

A través de amistades, una vez que comenzó las operaciones el Hotel Sula, “Miguelito” logró que el gerente, en ese momento, Harry Jackobson lo empleara como bodeguero.

LAS HISTORIAS
“En 1972 ocurrió el terremoto en Nicaragua, el Hotel Intercontinental se quebró todo. En el último piso del Intercontinental vivía Howard Hughes, el que hizo el avión más grande del mundo. Después del terremoto, él salió corriendo de Nicaragua en su avión, pero se le descompuso y no le quedó otra alternativa que aterrizar en La Mesa. El vino a parar aquí, al Hotel Sula”, rememoró ‘Miguelito’”. Con alegría y satisfacción, ahora que tiene 68 años de edad,  “Miguelito” cuenta anécdotas como esas a amigos y periodistas que le preguntan sobre las experiencias que él vivió durante más de cuatro décadas, literalmente, al frente del Hotel Sula.  

El día que el magnate norteamericano Hughes llegó al hotel, “Miguelito”, con el escaso inglés que dominaba, se atrevió a decirle “good afternoon”. “Howard Hughes fue el único huésped que me dio la más

Howard Hughes

grande propina en ese entonces. Me dio cien lempiras y yo sólo ganaba 20 lempiras al mes. El le ordenó a uno de sus cinco guardaespaldas que me diera la propina, él tenía un cocinero y un traductor especial y uno que atendía las llamadas”, dijo.

Cuando era entrevistado en una de las mesas de la cafetería del hotel, frente a la piscina, “Miguelito” recordó la historia del pirata aéreo de Estados Unidos, William Hanneman, quien en 1972 asaltó un banco en ese país y apareció circunstancialmente en Honduras.

“William Hanneman secuestró el avión (en Estados Unidos) y se tiró allá por Tela con un maletín lleno de dólares, con 300 mil dólares. Como él no tenía lempiras, porque recién había caído en la aldea Siempre Viva, en Tela, fue a donde un barbero a que le cortara el pelo, para verse diferente y que no lo detectaran”. Después  —recordó  “Miguelito”— Hanneman “vino aquí al hotel y estuvo sentado en las sillas (cerca del lobby) hablando con Toto Bográn. Entonces, por recomendaciones de Toto Bográn, creo que él se entregó al FBI. Antes había dormido en las Cuevas Taulabé. Este hotel es histórico por los personajes que pasaron por aquí”.


Leopoldo Fernández "Tres patines"

En otra ocasión —dijo “Miguelito”—, llegó uno de los Rockefeller,  “Mike”  Rockefeller, y él no quería atenderlo porque le causó cierta desconfianza  “por aquella moda hippy”, pero le abrió la puerta por instrucciones del gerente. Durante la entrevista recordó que él abrió las puertas del hotel a “Pedro Vargas, Tres Patines (Leopoldo Fernández), Vicentico Valdez, Celia Cruz estuvo dos veces; todos los presidentes se hospedaban aquí, el primero que conocí fue a Oswaldo López Arellano, era bastante famoso en aquel tiempo, también Ramón Villeda Morales”, relató.

“Vino el presidente de Panamá, Omar Torrijos. Yo lo acompañé hasta la farmacia Barleta. No sé que compró, pero yo lo acompañé. El vestía una guayabera”, dijo. “El hijo de Kennedy, el que murió en el avión, vino a comer, pero no se hospedó. El había estado hospedado en el Hotel Marina en Copán. Eso fue hace poco, vino con Luis Cruz, guía de Copán”, dijo. Un día, cuando menos esperaba, “Miguelito” le abrió las puertas del hotel al primer hombre que puso los pies en la Luna, Neil Armstrong (1930-2012).

El ex botones, padre de cuatro hijos, ayer visitó su centro de trabajo porque extraña el lugar y sus compañeros de labores. Ahora que está jubilado dijo  que se dedicará a leer.

“Ningún hombre común y corriente conoce tanta gente tan importante como las que he conocido yo. Como si estuviera viendo una revista, vi muchas muchachas de todos los tipos. Este trabajo me ha servido para tener claras las cuatro dimensiones de un ser humano: espacio, tiempo, velocidad y luz”.



Periodista: Juan Carlos Rivera
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