Opinión de Rodolfo Pastor Fasquelle: Lamento por el asesinato de Juan Dubon

1424
Juan Ángel Dubón, agrónomo asesinado en San Pedro Sula

Rodolfo Pastor Fasquelle.-Sabía poco de él, antes. Que me caía bien. Que era copaneco, cashapeco, criado ahí en el vecindario de los Villeda, afable, de mente ágil y ejercitada y que cursaba la juventud productiva de un profesional, edad de plata en que estamos llenos de gana y de energía y queremos desplegar nuestra capacidad, toda.

Ahora, me ha tocado escuchar en silencio, sin poder reprobarlas, ni contradecir siquiera las maldiciones que lanza entre lagrimas y sollozos su viuda aterrada, contra la maldita ciudad, el país maldito como también decía Luis A. Fiallos, de asesinos y ladrones donde,  frente a ella y a su hija de dos años, acribillaron en la calle a Juan Dubon, el bueno, el domingo pasado.

Y -en mi pesadilla- me desvela el llanto inconsolable por su padre que esa niña no puede desahogar hoy, porque no entiende, porque una inocente no puede entender tanta vileza, pero que va a marcar toda su vida. Es desgarrador.

Y entiendo que quien tiene la culpa y merece la maldición es la clase política que nos desgobierna, y desde hace décadas nos engaña diciendo que esta resolviendo el problema de la violencia, del que evaden la responsabilidad culpando a otros, los de antes. Como si no hubiera estado ella ahí siempre. Maldita sea, ella misma. Como si no fueran los mismos.

 

La última vez que platiqué con Juan Dubon hablamos de vacas, jerseys, que no podía yo comprar porque no he ahorrado para las oportunidades. Ya era entonces Juan uno de los damnificados de la operación gubernamental contra Rosenthal. Lógicamente se recuperó de ese descalabro y pronto encontró otro trabajo casi igual de bueno.

Se suponía que teníamos una reunión este martes, ayer, para hablar de cacao, de producción, comercio, procesamiento y perspectivas de cacao. Porque también sabía más de eso, como de genética y nutrición animal. Y para pedirle un contacto que tenia de su amigo en Nueva York, chocolatero, interesado en nuestro grano fino. A las cuatro de la tarde nos íbamos a encontrar.

Cuarenta horas después que fuera asesinado. ¿De donde sale Juan Dubon? ¿Qué lo envalentonó a último minuto para salir a enfrentar a su verdugo y salvar a su familia? Claro, que sabia que lo seguían para matarlo. Y, sin ser valiente, se entregó para salvar a su gente. Brillante estirpe, los Dubon, numerosa en el Norte de Copan. Muchos hombres y mujeres buenas y lucidas. Con fama de modestos, de ayudar cuando pueden. Campechanos. Libres. No era un amigo cercano Juan.

No supe mayor cosa de su vida personal antes de ahora que ha sido asesinado. Nuestros caminos se cruzaron como consecuencia del oficio y el negocio. Mi amigo Jaime Rosenthal que también era entonces su empleador, le pidió hace unos cinco años ayudarme con consejo y apoyo para sembrar cacao.

Y vino aquí a mi finca, a valorar y aconsejar, y la recorrimos juntos y tomó medidas y como gerente, se encargó luego de venderme vivero y giró órdenes a sus técnicos subordinados para que me asistieran. Todo con afabilidad y eficiencia. Y después se encargó de venderme un famoso toro brangus, con el que supuestamente ¡yo me iba a hacer rico, produciendo mucha carne de calidad!

Tiempo después me explicaron que  Juan era un profesional brillante. Me lo encomió el propio Rosenthal, a quien le había ganado completamente la confianza. Había estudiado su profesión en la buena universidad agrícola del Zamorano y después se había ganado una beca con que hizo estudios de posgrado en Alemania en agro negocios y había viajado para capacitarse también a Chile a Estados Unidos y a Israel. Destacando siempre por su empeño, dominando las materias y las técnicas. Y yo admiro a estos pocos chavales que van y estudian la tierra y nos la hacen producir. Mis sobrinos. Los Ruices antes que se volvieran golpistas, los maravillosos Marvin y Julio Aparicio, buenos técnicos y buenos administradores. Y Juan Ángel el mas modesto que ya no esta.

Porque es lo que necesitamos, la formación, la inteligencia cultivada de los jóvenes para ser productivos y honestos, y no importa si algunos son cachurecos…ya caerán en uso de razón… con los recursos que están aquí. Y me da especial rabia que se pierdan así y que terminen infamados.