Opinión de Rodolfo Molina: Luto en el periodismo de Honduras

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El Congreso Nacional no ha emitido ninguna reforma este artículo

Por Rodolfo Molina (FIMOLI).-Desde el 2013 la violencia le ha quitado la vida a unos 60 miembros del periodismo de Honduras. A pesar que ya son 60 los muertos, la mayoría de éstos hechos están en la impunidad. Y así como marchan las cosas en ese estado permanecerán.

Históricamente a los periodistas siempre los han querido acallar o intimidar. En la actualidad la mordaza de que son objeto para que no publiquen hechos violentos es la reforma que a último momento hizo el ex ministro de seguridad Oscar Álvarez Guerrero al 335-B que consiste que todo aquellas personas que hagan apología de un acto considerado como terrorista será enjuiciados y sancionados con cuatro u ocho años de prisión de encontrársele culpable.

Aunque los parlamentarios saben que esa coletilla que a última hora introdujo Álvarez es inconstitucional según el artículo 72 de la Carta Magna que pregona que la emisión del pensamiento es libre por cualquier medio de difusión, sin previa censura y que los que abusen de este derecho serán responsables ante la Ley, los diputados se saltaron la tranca para aprobar y publicar en la Gaceta tal aberración.

Por tal motivo el 25 de Mayo, día consagrado a los periodistas, muchos de los comunicadores que fueron galardonados, en su discurso exigieron a las autoridades y parlamentarios derogar el 335-B.

Periodismo

A esta petición se sumó  la del  presidente del Colegio de Periodistas de Honduras, Dagoberto Rodríguez, pero por lo que se ve tal solicitud no tuvo eco con las autoridades parlamentarias.

Lo único que logró Rodríguez al hacer tal exigencia  fue que el presidente del Congreso Nacional de Honduras Mauricio Oliva, se durmiera.

La esperanza que les queda a los periodistas  es que en un nuevo gobierno se derogue el 335-B. Luego que  todos aquellos que violentaron el 72 de la Constitución para censurar la Libre Emisión del Pensamiento sean puestos  ante autoridad judicial. Esto debido a que con este proceder buscaron restringir e impedir de forma directa o indirecta  la comunicación y la  circulación de ideas y opiniones.