Opinión de Olman Florentino: Las débiles y negligentes leyes en Honduras

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Kevin Solórzano fue hallado culpable en juicio oral y público
Kevin Solórzano fue hallado culpable en juicio oral y público

Por Olman Florentino Sánchez.-A pesar del apoyo que se le da al Poder Judicial por parte del Ejecutivo y diferentes entidades que son encargadas de administrar la seguridad de nuestros ciudadanos, no se ha visto un resultado definitivo.

Las leyes en Honduras, en la Constitución de la República como en el Código Penal, todas tienen el mismo lema en las entrañas de sus páginas: “justicia e igualdad de derechos humanos”.

Pero aquí en Honduras el Poder Judicial, Ministerio Público y la Secretaria se Seguridad han olvidado cuál es su tarea para qué fueron creados.

Claro, no podemos hablar en general porque son algunos los  que corroen el metal de la justicia y pudren la credibilidad de estas entidades.

Abogados, jueces y hasta el mismo Consejo de la Judicatura, están paralizadas viendo como los peces juegan en el rio.

De todos ellos dependen las leyes, las libertades y culpabilidades, pero a muchos les tiembla la mano antes de dar una sentencia. Sienten miedo por represalias.

Pero hay otros que sin temor alguno no hacen su trabajo porque extienden su mano para recibir compensaciones a cambio de fallar en contra de un inocente. Por ejemplo, la mora judicial es un tema que desde ya hace tiempo se viene criticando.

Eran las cinco y media de la tarde del miércoles 19 de noviembre cuando el joven Kevin Joshua Solorzano Hernandez, de 19 años, estudiante de la carrera de  Ingeniería logística, hacía tareas en el comedor de su casa. En ese momento varios hombres se asomaron a la puerta encapuchados y armados hasta los dientes, le preguntaron con quién estaba. Él dijo con su madre y mis hermanos.

Su madre Ana Betty Hernández salió y pregunto quiénes eran, qué buscaban y ellos respondieron “tenemos orden de captura para Kevin”.

Ella dijo que no se lo llevaran y les pidió que le enseñarán la orden de captura.  Nadie le enseño tal orden e irrumpieron su hogar y se lo llevaron en la paila de un carro y su madre se subió con él.

El universitario es acusado de cometer el asesinato del  ex fiscal Edwin Eguigure, hecho ocurrido el 11 de noviembre en la aldea el Chimbo, municipio de Santa Lucia.

Su abogado defensor ha mostrado pruebas contundentes, fotografías y vídeos que muestran a Kevin ingresando a la universidad con su amigo a la misma hora que le daban muerte al ex funcionario.

Vaciado de llamadas, reportes de asistencia de clases y declaraciones de autoridades universitarias fueron desestimadas por el Ministerio Publico, aduciendo que ellos tienen pruebas concretas de que Kevin es el asesino del  ex fiscal.

Pero lo que ellos tienen no es más que un retrato y el testimonio de María Auxiliadora Sierra (esposa del ex fiscal) y su hijo, una prueba pírrica para acusar a un imputado.

En cambio las pruebas que el abogado defensor del joven universitario pesan más y cualquier juzgado en cualquier lugar del mundo declararían inocente a este joven a quien le han truncado su vida tanto profesional como familiar, ¿Qué es lo que ésta encerrado en este caso? Preguntas que se hacen conocedores y expertos en leyes penales y los mismos hondureños.

Han metido la pata

En tanto el Ministerio Publico se llama al silencio amparado en leyes que quienes las han creado las hacen a su conveniencia y aplicables a sus detractores.

Las autoridades han metido la pata y bien metida, y prefieren arruinarle la vida a un inocente antes que aceptar su equivocación, porque saben que si dan su brazo a torcer la sociedad hondureña desconfiara más en sus autoridades.

Así como este caso hay muchos en nuestro país, personas pagando penas que no cometieron, todo por falta de investigación o pura terquedad.

No podemos seguir con lo mismo donde las autoridades lejos de proteger a la ciudadanía inventan pruebas que parecen sacados de un libro de cuentos para niños y aplicar la justicia imparcialmente a favor de grupos privilegiados.

Las autoridades deben respetar los derechos humanos, apegarse a las leyes. Estos administradores del Código Penal son los que están poniendo en irrisorio a la justicia ante la sociedad nacional e internacional. Estos son los culpables de que la paz no se disemine en nuestra querida patria. Toman la Constitución y las normas judiciales con los pies, pisoteándola, llenándolas de lodo, lodo estupefacto que salpica a gente inocente. Se les ha olvidado su juramento de decir la verdad nada más que la verdad.