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REDACCIÓN. El nuevo informe sobre corrupción, basado en el 2016, señala que Nueva Zelanda y Dinamarca son los países menos corruptos del mundo.

Esta semana se conoció el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2016, que elabora Transparencia Internacional (TI).

Lo encabezan Nueva Zelanda y Dinamarca, con 90 puntos sobre 100, el nivel mínimo de corrupción que se puede tener. Completan las primeras posiciones del ranking Finlandia (89), Suecia (88), Suiza (86) y Noruega (85).

Lo de Dinamarca no sorprende. Los países nórdicos están al frente de casi todos los índices de calidad institucional y de condiciones de vida.

Son famosos por eso. De hecho cuatro de los seis con mejores resultados en el IPC pertenecen a esa región.

El que no tiene tanta prensa es Nueva Zelanda. Este país insular aislado en el Océano Pacífico, de sólo 4.5 millones de habitantes. Es más famoso por los All Blacks, su temible seleccionado de rugby, que por sus logros sociopolíticos.

Sin embargo, es una nación notablemente exitosa. No es rica: su PIB per cápita de 35 mil dólares está en el puesto 31 a nivel mundial. Pero con recursos moderados hizo mucho.

Tiene un Índice de Desarrollo Humano de 0,913 sobre 1, sólo superado por ocho países; una esperanza de vida de casi 82 años; y es después de Australia el segundo en expectativas de escolaridad, que llegan a 19,2 años.

En un mundo cada vez más anómico crecen las oportunidades para que gobernantes y funcionarios abusen de los recursos públicos y los usen en su propio beneficio.

NUEVA ZELANDA: EL MENOS CORRUPTO DEL MUNDO

La corrupción se vuelve así un problema incontrolable en muchos países. Por eso haberla reducido a su mínima expresión es un mérito enorme para Nueva Zelanda.

“Los países con una larga estabilidad económica, política y social, con tradición de apertura en los asuntos públicos, y con una fuerte libertad de expresión, rankean bien en el CPI.

En Nueva Zelanda hay un amplio consenso en que la integridad y la rendición de cuentas son críticas para el éxito del sistema de gobierno.

Además, no previene completamente la corrupción, pero es una manera de minimizarla, detectarla y castigarla cuando se produce”, dijo Kate Hanlon, que está a cargo del programa Asia Pacífico de TI.

¿En qué se basa el análisis de corrupción?

En las características de un gobierno abierto, libertad de prensa, libertades civiles y sistemas judiciales independientes de cada país.

Fuente: Infobae