REDACCIÓN. Un aberrante acto se ha viralizado en las redes sociales, donde se muestra a un menor de edad teniendo relaciones sexuales con una yegua.

De acuerdo a lo difundido por espectadores del horrible acto, se trata de un niño hondureño, quien se encontraba en una zona montañosa ejecutando el acto sexual con la bestia.

Mientras el menor realizaba la acción, un grupo de personas lo miró y comenzaron a grabarlo, seguidamente, decidieron gritarle en alusión a que lo habían descubierto.

Cuando el jovencito escuchó los gritos, decidió abrocharse el pantalón, agarrar su bicicleta y emprender marcha con rumbo desconocido.

Imagen censurada del aberrante acto sexual
Imagen censurada del aberrante acto sexual

¿QUÉ ES LA ZOOFILIA?

La zoofilia (del griego zoon, “animal”, y philia, “amor”), también llamada bestialismo, bestialidad o zoosexualidad, es una parafilia que consiste en la realización del acto sexual entre un ser humano y otra especie animal. Las personas que sienten esta afinidad o atracción sexual son conocidas como zoófilos, zoofílicos, zoosexuales o simplemente “zoos”.

Una de las parafilias más conocidas es la zoofilia o bestialismo. Este trastorno de la inclinación sexual supone la existencia de una atracción sexual consistente a lo largo del tiempo hacia otros animales no humanos. También llamada bestialismo en los casos en que el sujeto consuma sus fantasías, este trastorno tiene graves efectos en quienes lo sufren. Concretamente suelen ser sujetos que se avergüenzan de los actos que cometen, causando sensaciones de ansiedad y malestar (cosa que puede provocar la reincidencia del acto como método para aliviar dicha ansiedad), además de facilitar un deterioro continuado a nivel social e incluso laboral.

El nivel de atracción y el ser objeto de deseo puede ser muy variable. Existen personas zoofilicas que presentan una fijación con una especie en concreto y otros que se sienten atraídos por diversas especies. Hay que tener en cuenta que algunas prácticas zoofílicas son llevadas a cabo de manera sustitutoria ante la imposibilidad de acceder al objeto de deseo verdadero, siendo éste las personas. Sin embargo el sujeto zoofilico sí tiende a tener mayor preferencia por seres no humanos.

ENFERMEDAD

Además de ello, hay que tener en cuenta que la zoofilia es una práctica penada por ley en múltiples países (incluyendo el nuestro, España), debido al abuso que se comete con el animal en cuestión. El mantenimiento de relaciones sexuales con animales puede provocar también la transmisión de enfermedades severas, apareciendo infecciones de transmisión sexual como el linfogranuloma venéreo y otras alteraciones que pueden provocar grandes problemas en la calidad de vida de la persona. Asimismo, pueden provocarse durante el acto lesiones físicas tanto en persona como en animal, así como alteraciones conductuales posteriores a la cópula.

Posibles causas de la conducta zoofílica

Si bien no se conoce su prevalencia exacta (quienes tienen una parafilia no suelen admitirla), este trastorno catalogado como parafilia no especificada no es frecuente en la población general. El mecanismo que provoca que un ser humano establezca en seres de otras especies su objeto de deseo sexual no es aún conocido.

Al igual que ocurre con el resto de parafilias, se ha propuesto que puede deberse a una asociación casual entre excitación sexual y animal. Esta asociación sería producto del azar o de la sublimación de necesidades afectivosexuales, y ante la practica repetida podría llegar a constituir un trastorno y una fijación en el otro ser, que culminaría identificándolo como objeto de deseo.

Las prácticas zoofílicas suelen darse en zonas aisladas y de difícil acceso, generalmente en ámbitos rurales. En este tipo de ambientes el contacto humano puede llegar a estar muy limitado, mientras que el acceso al ganado y otros animales es relativamente sencillo.

UN EXTRAÑO PROBLEMA SEXUAL

Esta es una de las características comunes entre las personas con zoofilia: la soledad y el aislamiento. Otra característica común en estos sujetos que podría ayudar a explicar el problema es la presencia de un bajo nivel de habilidades sociales, que provocan un elevado nivel de frustración y que en algunas personas puede provocar la necesidad de desahogar el deseo insatisfecho y el malestar anímico.

Si a todo ello se le añade la unión emocional que existe entre un animal doméstico o de granja y su dueño o la persona que les cuida, es posible que la persona sienta una conexión especial que puede derivar en un principio de deseo sexual, e incluso humanizar al animal. Esta teoría se vería apoyada en este caso. Además, muchos individuos con este problema indican que los animales les otorgan un mayor nivel de afecto y lealtad que otras personas.