Muerte de Berta Cáceres, otro asesinato de una ambientalista

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Berta Cáceres, era una luchadora incansable de la comunidad lenca y comunidad campesina.

TEGUCIGALPA. La dirigente indígena Berta Cáceres, ganadora del Premio Goldman de Medio Ambiente de 2015, fue ultimada esta madrugada en su residencia en Intibucá, y lastimosamente este crimen ratifica la mala calificación de
Honduras como un país peligroso para ambientalistas.

Se conoce que la última lucha que la señora Cáceres libró fue contra la instalación de un proyecto de generación hidroeléctrica en Río Blanco, Intibucá, en una campaña relacionada con la defensa del territorio y de la soberanía.

El informe titulado “¿Cuántos más?” de Global Witness señala que en 2014 Honduras fue el país que registró más asesinatos per cápita de defensores del ambiente en todo el mundo.

Entre 2002 y 2014, murieron asesinados 111 activistas, 12 de ellos en 2014. Se trata del índice per cápita más alto de todos los países analizados, lo que convierte a Honduras en el país más peligroso del mundo para los defensores de la tierra y el medio ambiente. Ratifico el informe.

Ahora el caso de la activista indígena Berta Cáceres, ganadora del Premio Goldman de Medio Ambiente de 2015, es de gran impacto y confirma la persecución sistemática a la que se enfrentan los defensores hondureños.

“Me siguen. Me amenazan con matarme, con secuestrarme. Amenazan a mi familia. Esto es a lo que nos enfrentamos”, comentó Cáceres. Desde 2013 han asesinado a tres de sus compañeros por oponer resistencia a la presa hidroeléctrica de Agua Zarca, en el río Gualcarque, que podría interrumpir una fuente de agua vital para cientos de miembros del pueblo indígena lenca.

Lo anterior lo declaro la hoy fallecida tanto en medios locales como internacionales.

Global Witness apeló a los Gobiernos y a la comunidad internacional para que supervisen, investiguen y castiguen estos crímenes y a Honduras para que aborde estos abusos en su próximo examen de la situación de los derechos humanos del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

Principales hallazgos del mencionado informe

En 2014 al menos 116 defensores del medio ambiente y la tierra murieron asesinados: la mayoría en Brasil (29), Colombia (25), Filipinas (15) y Honduras (12).

De entre todas las víctimas, 47 eran miembros de algún grupo indígena, lo que representa un 40 % del total.

En 2014 se disparó el número de asesinatos relacionados con proyectos hidroeléctricos, mientras que las disputas por la tierra fueron el trasfondo de la mayoría de las muertes.

Hay muy poca información disponible al público que confirme quiénes son los presuntos autores pero, de entre los casos bien documentados, encontramos diez relacionados con grupos paramilitares, ocho con la policía, cinco con guardas de seguridad privados y tres con el ejército.

La crisis que se oculta tras estas muertes no tiene la atención pública que se merece por dos razones: que no cuenta con suficiente supervisión y que muchos defensores viven en comunidades remotas y pobres con acceso limitado a comunicaciones y a los medios de comunicación.

Los escasos datos sobre asesinatos de los que se dispone en gran parte de África y áreas como China, Asia Central y Oriente Medio podrían deberse a la reducida supervisión por parte de la sociedad civil y a la supresión de los medios de comunicación y otros canales de información.