La bravura de Javier Mascherano nunca se ensucia. Repele la suciedad. En Twitter, de hecho, hay muchísimas frases sobre ella a modo de chascarrilo.

Son los Maschefacts. No admiten dobleces ni reinterpretaciones. Ahora bien, la que está torcida es su continuidad en el Barcelona.

En principio, su marcha a final de curso se da por hecha en las entrañas del Camp Nou, pero el jugador se planteó adelantarla a enero por la ausencia de minutos, que podría comprometer su presencia en el Mundial con la selección argentina.

Sin embargo como ya ocurriera en el verano de 2016, cuando Dani Alves se fue a la remanguillé, el medio reconvertido en defensa deberá frenar en seco y seguir como si nada, aunque entonces renovara.

Hoy, sabe que tiene los días contados: «Se acerca [el final], lo tengo clarísimo. Estoy convencido de que las etapas hay que cerrarlas en la vida y la del Barcelona está cerca de cerrarse. Creo saber cuándo, pero no la voy a decir», declaró a El Gráfico.

No sería ahora. No en vano, el club le necesita tras la lesión de Samuel Umtiti en el bíceps femoral de su pierna derecha, mientras el argentino se recupera de una rotura fibrilar en el bícesp femoral derecho. En este preciso instante, Ernesto Valverde sólo cuenta con Gerard Piqué y Thomas Vermaelen en el eje de la zaga, aunque ha pensado en Sergio Busquets y Lucas Digne como remiendos.

Está comprometido”

Así pues, y por mucho que Mascherano haya pensado en la despedida después de siete años y medio con el escudo del Barça, y por mucho que no haya sido una de las principales opciones esta campaña en su posición, no le queda otra que quedarse y seguir dándolo todo. Como siempre. Como si nada.

“El mercado de invierno no ha llegado aún y venimos hablando de él desde verano. Estamos en otoño. Mascherano es jugador nuestro y contamos con él, estamos contentos y esperamos que se recupere pronto, que lo va a hacer“, comentó el técnico azulgrana sin titubeos.

Eso sí, Valverde negó que Mascherano tenga interrogantes pululando en su cabeza, y por eso descartó que deje a la zaga compuesta y sin valentía en unas semanas. «Es jugador nuestro, está comprometido y no me preocupa nada más», resumió como si sus palabras fueran un matamoscas. De hecho, por instantes se le vio bastante tenso. Sabe que ahora mismo prescindir de Mascherano se asemejaría a renunciar a una pensión vitalicia.

 “¿Sabes que vienes para no jugar, no?”

Aunque el argentino es de ese tipo de personas que, por mucho que el universo se conjure para fastidiarle, despeja sus malas vibraciones. No en vano, en una entrevista al citado medio, admitió que Guardiola, quien le recibió con música clásica al poco de firmar por el Barça en 2010, le soltó entre risas: “¿Sabes que vienes para no jugar, no?” “Le contesté: ‘Tranquilo, que conmigo no vas a tener ningún problema'”.

A las pocas semanas, entendió que la broma no tenía gracia:nadie es capaz de suplir a Sergio Busquets. Ni siquiera él. Así que a Mascherano no le quedó otra que ser central aunque no le gustara. Ahí sigue 331 partidos y un gol después. Con 33 años, convertido en uno de los líderes azulgrana, su periodo llega a su fin. Pero aún no es el momento.

ML.