Luis Luna, predicador hondureño
Luis Luna, predicador hondureño

 

SAN PEDRO SULA. No se puede negar que después de lograr la faena histórica de ganar dos copas de Europa al hilo, cosa que ningún otro equipo ha hecho, actualmente, el Real Madrid es el mejor equipo del mundo. Ganar la Liga y Champions en una misma temporada es un golpe contundente más de la grandeza del club.

No dejo de escribir esto con cierto dolor: soy aficionado blaugrana. Pero, más allá de eso, un admirador del buen fútbol en todo lugar. Por eso: honor a quien honor merece.

Por otro lado, no solo me considero un aficionado del buen fútbol sino también soy un estudiante del liderazgo. Siempre trato de encontrar la manera en cómo los grandes líderes y las organizaciones exitosas obtienen grandes resultados en su área de desempeño. Y aprendo de ello.

En este caso particular, el Real Madrid no es sólo un gran club compuesto por grandes jugadores, sino liderado por un gran director técnico: el legendario ex-jugador galo Zinedine Zidane. Por eso quiero compartir tres lecciones de liderazgo de la gestión de Zidane al frente del equipo merengue:

1. La preparación:

El Real Madrid siempre se ha caracterizado por hacer fichajes “bomba” y contrataciones llamativas que acaparan la atención de los medios. Este parece ser el modus operandi de Don Florentino Pérez. Sin embargo, la llegada de Zidane como técnico fue la excepción. El francés no llegó de un sólo a sentarse al banquillo del primer equipo. Su llegada tampoco fue con bombos y platillos, sino en medio de una debacle, después que los blancos se comieron cinco goles en casa contra el Barcelona.

Zidane, el técnico, comenzó desde abajo. Dirigiendo los equipos de ligas inferiores. Y trabajando como asistente por un par de temporadas. El equipo ha cosechado estos logros porque Zidane se ha preparado por años atrás dentro de la misma institución para este momento.

Los grandes líderes no son personas que mágicamente obtienen éxito de la noche a la mañana. Sino que trabajan incansablemente noche, tras noche, tras noche. Hasta que una mañana, la gente a su alrededor se da cuenta lo que alcanzaron.

2. Trabajo duro:
Cualquiera objetaría que un club como el Madrid no tiene que trabajar duro sino que descansa en el talento de figuras como Cristiano Ronaldo, Luka Modric y Toni Cross. Pero, eso no es así. En una conferencia de prensa inmediatamente después de la victoria en Cardiff, un periodista le preguntó a Zidane qué era lo que más destacaba cuando él miraba en retrospectiva a todo lo que ha alcanzado con el club. Sin dudarlo, Zidane contestó: “el trabajo duro.”

Zinedine Zidane no sólo trabaja árduamente sino que ha sabido transmitir ese espíritu de disciplina a sus jugadores. Por ejemplo, aunque Cristiano Ronaldo no sería nominado al premio como el jugador más humilde, uno de sus compañeros confiesa que el portugués es el primero en llegar a los entrenamientos y el último en irse. Es una superestrella, pero no se comporta así al momento de trabajar.

Los grandes resultados no se logran sin la disciplina consistente. El talento importa, pero todos conocemos personas extremedamente talentosas que nunca hicieron algo significativo con sus vidas. Un proverbio japonés dice: “El trabajo duro, tarde o temprano, alcanzará la inteligencia y la sobrepasará.”

En el fútbol como en la vida, el talento por sí solo vale poco. Pero, la combinación de destreza y disciplina hace que las cosas ocurran.

3. Humildad:

En otra de sus declaraciones después de conquistar la duodécima, Zidane afirmó sentirse afortunado por trabajar junto a una plantilla talentosa. “Pues nada hubiese sido posible sin ellos.”

Esto puede ser tomado como la respuesta estándar de los técnicos ganadores, pero creo que el francés estaba hablando con sinceridad. El temperamento modesto y mesurado de Zidane contrasta con el controversial y memorable José Mourinho, quien salió de la institución blanca señalando a los jugadores e incluso revelando intimidades del vestuario madridista.

Los grandes líderes otorgan crédito a su equipo de trabajo cuando triunfan. Y asumen la responsabilidad cuando fracasan.

Que lamentable y patético es ver líderes egocéntricos, en todas las arenas de la vida, que pisotean a su gente para obtener el crédito de los resultados delante de sus superiores. Pero, rápidamente culpan a todos a su alrededor cuando las cosas salen mal.