SAN PEDRO SULA, HONDURAS. Las reacciones no se han hecho esperar en relación al fallo que culpa al universitario Kevin Solórzano por la muerte de un exfiscal y tentativa de asesinato contra la esposa de éste.

Uno de ellos es el predicador hondureño que radica en Estados Unidos, Luis Luna, quien en sus rede sociales posteó un certero mensaje que está dando de que hablar entre sus seguidores.

Así dice el escrito:

“Fue un día de mucha tristeza e indignación para los hondureños, el caso de Kevin Solórzano representa mucho más que un mero juicio, su sentencia es un doloroso recordatorio de lo fallido que es el sistema judicial en nuestra nación.

Kevin no es un caso aislado, sino que es el resultado consecuente de un aparato judicial que, en teoría, en papel, en el ingenuo e inocente brillo en los ojos de los pasantes de la carrera de Derecho en las aulas universitarias, es perfecto. Sin fallas. Como un motor alemán.

Caso Kevin Solórzano

Pero, que en la realidad, en donde la mula siempre bota a Genaro, o en este caso a Kevin, la justicia hondureña tiene el hábito de morder el calcañal de los que andan a pie.

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La dama de la justicia hondureña no es ciega. Sino que hoy, decidió, por voluntad propia, cerrar sus ojos. Una cruel ceguera selectiva que nos hace reflexionar sobre algunas cosas.

Por un lado, la sentencia de Kevin es un golpe de realidad. Nos recuerda que el hecho que el gabinete presidencial baile zumba y los parques tengan wifi gratis, no necesariamente quiere decir que el país en realidad está cambiando.

Más de alguno ha de pensar: “Ya va otro culpando al gobierno…mejor pregúntate tú qué has hecho por sembrar más árboles y por salvar las ardillas que se están muriendo en el Merendón” y bla bla bla.

Kevin Solórzano cuando estaba en el juicio
Kevin Solórzano cuando estaba en el juicio

Los extremos son malos. Y tan despistados son los que culpan al gobierno de todo. Hasta de la suegra que tienen. Como los ilusos que piensan que si se cepillan los dientes todos los días y botan la basura en su lugar entonces los corruptos, por arte de magia, van a dejar de hacer de este país su patrimonio personal.

Hermano hondureño: no, el gobierno no tiene la culpa que usted se emborrache los domingos y no le quieran dar incapacidad en el seguro el lunes. Es su negligencia. No la de los políticos.

Escrito sobre Kevin Solórzano

Pero, tampoco piense que acostándose todos los días a las 9:00 pm y respetando las señales de tránsito, el sistema judicial fallido en el país va a cambiar “así por así.”

Hay que ser responsable, diligente, levantarse temprano y lavarse los dientes. Pero, también movilizarse y exigir cambios en la esfera política que contribuyan al bien común. Una cosa no excluye la otra.

Por otro lado, para mis hermanos cristianos, la sentencia de Kevin es un recuerdo que si bien es cierto, los cambios y transformaciones comienzan con oración. Pero no necesariamente terminan ahí.

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Si no tenemos cuidado, vivir “declarando y proclamando” justicia para Honduras puede paralizarnos.

Y evitar que en realidad ACCIONEMOS Y TRABAJEMOS para ver justicia en Honduras. Orar y accionar no son dos extremos opuestos, sino complementarios.

Caso de Kevin paralizó a los hondureños

En cuanto a Kevin y su familia, no puedo ni siquiera concebir la horrible pesadilla que están atravesando en estos momentos. Cualquier frase optimista pre-fabricada sería una daga trillada.

Kevin Solórzano fue declarado culpable en Honduras
Kevin Solórzano fue declarado culpable en Honduras

Kevin, sin embargo, no es el primer justo en ser sentenciado siendo inocente. Hay un relato de Alguien que fue, también, condenado injustamente por un tribunal.

Fue sentenciado al peor tipo de muerte para que en su lugar quedara libre un criminal: yo.
Un justo por un pecador. Con la salvedad que el Sustituto que fue condenado en mi lugar se ofreció voluntariamente. Y se sacrificó para inaugurar el comienzo de la Buena Noticia del Reino de Dios. En donde no hay balanzas desiguales y pesas falsas.