La opinión de Rodolfo Pastor: La Revolución en Navidad

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rodolfo-pastor-fasquelle-150x150Rodolfo Pastor F.-Tienen miedo de una constituyente nuestros adversarios verdaderos porque saben que, si es democrática, su producto final sera revolucionario. Yo no tengo miedo de la revolución, me decía Rodolfo Bueso Arias en 1964, me pondré a sus ordenes cuando triunfe.

Igual. Pero entiendo y es importante entender como, por el contrario, muchos, y el burgués en particular temen a la Revolución. Y también sectores populares.

Nos condicionan para temer el cambio. Hay gente cuyas imaginaciones nos alarman y otra a la que le gusta meter miedo.

Objetivamente hablando, las Revoluciones tienen que efectuar cambios necesarios o renunciar al titulo y esa clase de cambios supone conflictos. En medio de las protestas recientes de los vendedores del sector informal en Tegucigalpa, cuyo comercio mas bien perfecciona el mercado, llama la atención la consigna de que si no come el pobre, que no coma el rico….

Y hay ricos como Scrooge indiferentes ante el hambre del pobre, el niño, el enfermo, que una Revolución no tolera.

Pero al fin y al cabo la mayoría de la gente no tiene mayor cosa que temer de una revolución del s. XXI, cuando el estatus quo ya no tiene nada sustancial que ofrecer a las grandes mayorías.

Cada vez mas gente lo entiende. Porque esta claro que no vamos a poder disfrutar de lo nuestro cuando hay tantos que no tienen nada. Y que que esa necesidad de justicia debe constituirse, es decir garantizarse en una ley primaria que le asegure a todos lo necesario para la vida digna, la gana de ser y la satisfacción de tenerlo.

Conozco de cerca varias grandes industrias y empresas medianas. Opero una pequeña. No hay razón para suponer que un gobierno revolucionario tendría ningún interés en expropiar esas empresas que operan en un mercado nacional inserto en regiones integradas, con fronteras abiertas.

Y me queda claro que la inmensa mayoría de empresas seguirán operando como hasta hoy. Ahí esta el ejemplo de la Revolución Sandinista la mas inmediata que convive perfectamente con la empresa privada. Y especialmente ayuda a la micro empresa.

Pero no padece del crimen y la violencia que aquí engendra la miseria estructural.

Puedo elucubrar que un estado revolucionario tendría que participar (para garantizar el interés nacional) en las industrias extractivas de recursos no renovables. En la minería, y en la gran empresa forestal que falta organizar.

Y debería asegurar el funcionamiento social de industrias estratégicas como la de la comunicación. Pero nada mas. Aun si algunas de las mas lucrativas tendrán que pagar un poco mas de impuestos, mientras que las empresas que requieren numerosos contingentes de obreros deberán compartir mas con el sector laboral, eventualmente darle una representación en la directiva.

Y la mayor vigilancia oficial será garantía para sus accionistas, frente a las tretas y manipulaciones de los llamados mayores. Junto con el derechos de todos a la salud y educación de calidad, a los alimentos y al techo, de los obreros al trabajo, de los campesinos a la tierra, la nueva carta magna debe garantizar el derecho a la empresa, de la familia a la propiedad. Y la mayoría de los burgueses no tiene nada que perder.

Por eso es que los enemigos de la Revolución tienen que inventar ridiculeces. Que les vamos a quitar a los niños para indoctrinarlos como ateos, que le vamos a quitar a la gente sus casas de habitación o la vamos a obligar a hospedar inquilinos contra su voluntad. ¿Se acuerdan? Que vamos a expropiar fincas y dineros…que mas bien los golpistas terminaron quitándole a sus opositores.

Las cosas que predicaba la propaganda contra la cuarta urna en 2009 con la colaboración de medios irresponsables.

Patrañas inventadas en talleres de guerra psicológica en Florida. Eso no significa que no hay nada que temer. Por supuesto. Mucho de lo que suceda va a depender más de la dinámica de las reacciones mutuas que de la lógica pura y del sentido común.

Estabilizar una economía en crisis (de la que no hemos salido en ningún momento) frente al susto y al chantaje de los sectores económicos poderosos y reaccionarios va a requerir de alguna drasticidad. Especialmente porque muchos de esos poderosos van a buscar ampararse en EUA, valiéndose de la paranoia, la volubilidad y la prepotencia del gringo que hoy pudiera agravarse.