Editorial
Martes, 15 de Mayo de 2012 22:33
|
El ahorro en la compra de medicinas a nivel regional ha sido el tema principal del Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana, para lo cual tomaron la decisión de reglamentar la Ley Marco para la Adquisición de Medicamentos. La intención de abaratar el precio de las medicinas es, por supuesto, muy loable y viene presentándose desde hace muchos años sin logros de mérito. Recordemos que en Honduras, en la administración Callejas Romero (1990-1994), el secretario de Salud César Castellanos fracasó en su proyecto para lograr ese objetivo mediante la emisión de un nuevo Código de Salud. El meollo de aquel proyecto era establecer un sistema de abastecimiento de medicamentos accesible al Estado y a los consumidores a base de genéricos, de acuerdo con la lista aprobada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), y controlada específicamente por una unidad técnica de la Secretaría de Salud. La iniciativa, aunque excelente por su impacto bienhechor para el pueblo y para las finanzas públicas, murió en la primera mención ante la tremenda ofensiva del Colegio Químico Farmacéutico que controla el rubro y está dominado por los intereses de las droguerías. Entendemos que la forma más eficaz de abaratar la adquisición de medicamentos para los servicios de salud pública, lo mismo que para el consumo privado, es a través de las medicinas genéricas. No sabemos, sin embargo, si ese es el modelo de la Ley Marco para la Adquisición de Medicamentos. Por supuesto, un sistema centroamericano de abastecimiento de medicinas genéricas —igual que individualmente para cada país— requiere de una reglamentación muy precisa, que implica la certificación de los medicamentos por la OMS, de la Unión Europea, y del cumplimiento de las normativas de la Administración Federal de Drogas (FDA) de Estados Unidos. En términos generales, y en el interés de que la iniciativa logre salir adelante con la debida eficiencia y transparencia, lo interesante será el establecimiento de los mecanismos de compra, cómo será manejada y por quién, cuáles serán los controles de calidad, dónde se harán los estudios de farmacodinamia (análisis químico, concentración, componentes y bio-disponibilidad del fármaco), etcétera. Por otra parte, suponemos que habrá de considerarse la creación de un fondo común para la compra de las medicinas, las disponibilidades de almacenamiento y los términos en que se manejarán las licitaciones. Habrá que ceñirse a las legislaciones de cada país en la rendición de cuentas y en lo pertinente a las representaciones de las todopoderosas transnacionales productoras de fármacos, enemigas juradas de los medicamentos genéricos. Después de todo, tampoco sabemos si el proyecto llega hasta el fondo o solamente se queda en la superficie, sin tocar ni con el pétalo de una rosa el monopolio multinacional de las medicinas. De todas maneras, el tema sirve, por lo menos aquí en Honduras, para recordar al buen ministro de Salud que fue el “gordito” Castellanos (QDEP), cuyo proyecto de Código de Salud por ahí debe estar en alguna gaveta, si es que no se lo comieron los ratones, las cucarachas y el comején. |
Comments (


