Julissa Lizardo G. Licenciada en Periodismo
Julissa Lizardo G.
Licenciada en Periodismo

Por Julissa Lizardo G.-al parece que los incendios forestales, siguen siendo los protagonistas del verano y hasta de las noticias en los medios de comunicación pues en las últimas semanas lo que más ha abundado son incendios de grandes proporciones, generando en algunos hondureños indignación de ver como poco a poco se opaca el verde de las montañas y de la vegetación de nuestro país; es que previo a la Semana Mayor este hecho se vuelve cada vez más frecuente.

Según el Instituto de Conservación Forestal (ICF), en los primeros tres meses de 2017 incrementó en un 40 por ciento los incendios forestales en comparación al mismo periodo de 2016, lo cierto es que ya se acerca abril mes en el que se registra el mayor número de incendios forestales en Honduras.

A pesar de que el fuego es un elemento natural que necesita nuestro ecosistema para la regeneración de montes y bosques, detrás del 96% de los incendios está la mano del hombre. Esto significa que únicamente el 4% de los incendios se producen por causas naturales. Los incendios han pasado a ser, por su abundancia e intensidad, una grave perturbación para la economía, el medio ambiente y la salud.

Incendios en Honduras

En ese sentido, las consecuencias que estas acciones tienen son perjudiciales ya que ocasionan empobrecimiento en los suelos, destrucción de la flora y fauna, contaminación ambiental, recalentamiento de la atmósfera, destrucción de los ecosistemas y la recuperación de los bosques afectados podrían llevar décadas. Pero el suelo no escapa de los daños causados por el fuego ya que las altas temperaturas que se generan en el interior de los incendios pueden llegar a eliminar los organismos encargados de desintegrar los materiales orgánicos, como hongos, protozoos y bacterias.

Y qué decir de los efectos después de la temporada alta de incendios, en donde todo el país, se ve cubierto de una densa capa de humo a la que se le conoce comúnmente como “bruma” y que en muchas ocasiones provoca en los hondureños irritaciones y problemas respiratorios.

Pero, ¿qué se puede hacer ante estos hechos?, en primer lugar es importante concienciar a la ciudadanía para que cambie su comportamiento ya que estos actos sólo destruyen lo poco que nos queda, en segundo lugar reforzar las leyes que protegen nuestros bosques para que se apliquen con mano dura a los pirómanos, también es importante fomentar en las escuelas y colegios una cultura de amor y protección por la naturaleza y por último los entes encargados de velar por nuestro medio ambiente deben realizar campañas fuertes e incisivas de prevención durante todo el año y no sólo en los meses donde el problema se agudiza aun más.

Socorro por tanto incendio

Asimismo, los medios de comunicación tienen labor fundamental de educar a la ciudadanía así como, fomentar la prevención y sensibilizar a la población tanto urbana como rural de los valores y beneficios que tiene conservar las zonas forestales para reducir los incendios forestales en nuestro país.

Como decía el ex presidente de los Estados Unidos Franklin Roosavelt “Una nación que destruye su suelo se destruye así misma. Los bosques son los pulmones de la tierra, purifican el aire y dan fuerza pura a nuestra gente”. Es por ello que pequeños gestos por parte de todos los hondureños ayudarán a la conservación de los bosques y, así, evitar posibles sobresaltos o desastres naturales.

La protección y conservación de los bosques es un compromiso de todos, por una Honduras verde, ¡NO MÁS INCENDIOS!