TEGUCIGALPA. – A Deyvin Galo, un joven hondureño que radica en los Estados Unidos hace más de 10 años, se le ocurrió una loca idea a su regreso a la patria.

Decidió hacer una apuesta con algunos compatriotas en la unión americana, que, al regresar a Honduras, lo haría vestido con su “ropa de trabajo”.

Deyvin cumplió con lo prometido. Tomó su ropa vieja, una camisa agujerada, un pantalón roto, con manchas de pintura y su par de zapatos rotos

Este catracho cumplió con lo prometido. Tomó su ropa vieja, una camisa agujerada, un pantalón roto, con manchas de pintura y su par de zapatos rotos, que describen el sacrificio de incontables horas de trabajo en las construcciones.

Un par de maletas llenas con muchos regalos para su familia en Orocuina, Choluteca y su afán por regresar a su tierra.

En un post a través de FACEBOOK, Deyvin Contó su experiencia cuando viajó a Honduras.

“En serio les digo, las apariencias engañan y esto que viví para mí fue una linda experiencia. Me di cuenta que la gente te elijé por como andas vestido y no por lo que eres”, expresó.

Deyvin cumplió con lo prometido. Tomó su ropa vieja, una camisa agujerada, un pantalón roto, con manchas de pintura y su par de zapatos rotos

Su experimento social se volvió viral en las redes sociales, cosa que no esperó que sucediera como tal.

Lo cierto es este compatriota sureño se gana la vida honradamente como lo hacen miles de migrantes en los Estados Unidos. Muchos se marchan se  con la ilusión de cumplir el llamado “sueño americano”.

Su experimento social se volvió viral en las redes sociales, cosa que no esperó que sucediera como tal.

De vez en cuando muchos como Deyvin, logran ganarse la residencia americana. De esta manera poder viajar a su tierra natal para compartir con los suyos.

En vez en cuando muchos como Deyvin, logran ganarse la residencia americana y poder viajar a su tierra natal para compartir con los suyos.

Lección

Deyvin Galo es uno de ellos, que retornan al país para compartir con los suyos. No solamente a despilfarrar el dinero que a mucho esfuerzo se han ganado en tierras lejanas. “Fue una bonita lección la que aprendí y como dicen un dicho por Ahí, cuanto tienes, cuanto vales”, se despidió.

Deyvin Galo es uno de ellos, que retornan al país para compartir con los suyos, y no solamente a despilfarrar el dinero que a mucho esfuerzo se han ganado en tierras lejanas.